JARABACOA. ¿Cuánto puede valer una experiencia de descanso, paz y contacto cercano con la naturaleza, enmarcado en una relación personal y no masiva, con el ambiente?
Las respuestas a la interrogante pueden ser muchas, pero la que ofrece el Hotel Gran Jimenoa desde el efectivo silencio de su propuesta, es una opción más que valida.
Este hotel, que nació a partir de lo que fue la casa veraniega de Don Merilio Abreu, un comunitario ejemplar de Jarabacoa, y que tuvo la visión de que éste podría ser un lugar de alojamiento. Era el año 1997.
El trabajo se inició y durante dos años se levantó lo que fue la propuesta inicial y a finales del año 1999 ésta institución familiar, ya abría sus puertas al público.
El rumor del río
Un patrimonio de esta propiedad es tener el Río Jimenoa recorriendo su mismo centro, lo que genera un sonido envolvente y suave que acaricia los oídos de los visitantes.
El canto del río, frente al cual se ha construido en el hotel un mirador
El Gran Jimenoa está enclavado al pie de las montañas y rodeado por una naturaleza que asalta la vista con su verde generoso y amigable-
La propiedad se suma a los atractivos naturales que ofrece Jarabacoa, denominada ciudad de la eterna primavera , es un buen ejemplo de la opción turística distinta, alejada del sentido playero marcado por el todo incluído : una exuberante vegetación y el susurro del río se hacen cómplices para proporcionar un rincón de descanso y placer.
La cascada de aguas cristalinas del Río Jimenoa caen como espumas a orillas del Hotel, e invitan a probar el agua templada que nace en la Cordillera Central y deja a su paso un panorama lleno de vida y verdor. Las aves cantoras y la suave
La brisa de la montaña, les dan la bienvenida a aquellas personas que gustan del contacto con la naturaleza y del turismo ecológico, entre montañas, ríos y árboles, con todo el confort y atenciones que requiere para pasar unas magnificas vacaciones. Este hotel es naturaleza y servicio.
UN APUN TE
19 GRADOS
Una de las ventajas del Hotel Gran Jimenoa es que se encuentra en una zona montañosa, de increible belleza, en la cual la temperatura es una invitación al placer.
Temprano en la mañana, cuando aún no despuntar el día, la temperatura, acariciada con el rumor del río, puede ser hasta de 17 grados. Cuando suben las horas de la mañana, suele llegar a 19 o 20. El frescor del ambiente impregna el alma de tranquilidad y paz. Es toda una experiencia.

