SANTIAGO.- Los problemas de contaminación auditiva mantienen en estado de incomodidad a residentes en barrios y urbanizaciones de aquí, donde los camiones con potentes altoparlantes con propaganda de candidatos a puestos legislativos y municipales, estropean el sueño y la capacidad de escuchar otras cosas.
Los camiones de propaganda son tan fuertes que son temidos por propietarios de vehículos ya que disparan alarmas y derriban cristales.
La propaganda política de esa manera, ha sido incrementada en la medida en que se acerca el plazo final de las elecciones, este 16 de mayo.
Una encuesta realizada por el Plan Estratégico para conocer la situación de la ciudad, arrojó que el problema medioambiental más significativo de los diferentes barrios santiagueros es el ruido.
Este resultado se debe a que los habitantes de los sectores populares, entienden que la contaminación por ruido es lo que más afecta sus actividades cotidianas, pero ahora con la propaganda política ese nivel de ruido ha sido incrementado.
Las denominadas tumba cocos, por la potencia de sus equipos, son utilizadas en horas del día y la noche.
Los camiones con estos equipos circulan barrios, se estacionan cerca de escuelas e iglesias y en otros lugares poblados con los mensajes, reguetones, merengues y músicas de sus propietarios.
Varios pleitos se han originado en lugares donde se solicita a los conductores de esos medios de propaganda que sena retirados, pero generalmente estos se niegan lo que provoca conflictos.
Desde temprano en la mañana, por barrios y urbanizaciones, las tumba cocos de Julio César Valentín, Gilberto Serulle, Orlando Jorge Mera y de varios diputados, inician sus actividades promocionales a todo volumen.
La música
Este es un problema que lleva años, en el que no sólo tienen responsabilidades los dueños de vehículos a los que colocan potente equipos de sonido para competir con otros similares, sino los colmadones que los permiten en su área y a veces ellos suben los volumenes.

