Continúan su peregrinaje hacia Santo Domingo los dos hombres que salieron desde las provincias La Altagracia y Dajabón en respaldo a la obra de gobierno del ex presidente Leonel Fernández.
Ambos habían realizado esos recorridos durante el gobierno de Fernández en reclamo de obras que éste luego cumplió.
El peregrino del Este, el comunicador Jacinto de los Santos, junto a un grupo de 22 personas, ocho de ellas mujeres, amaneció anoche en el parque central de San Pedro de Macorís y prevé llegar a la capital el jueves. Esta mañana De los Santos había superado la ligera recaída que sufrió ayer.
En entrevista por teléfono dijo que previo a partir a Santo Domingo realizaría a las 10:00 de esta mañana un recorrido por calles de San Pedro como se lo solicitaron comunitarios que apoyan la causa.
Mientras que el peregrino de Dajabón, Ángel Sosa, pernoctó en Santiago y esta mañana en la continuación de su recorrido salió de los alrededores de la antigua rotonda del ensanche Libertad. Ayer centenares de personas le mostraron su respaldo a su paso por Navarrete, Villa González y Santiago.
Todavía cerca de las 11:00 de este martes no tenía definido el lugar donde dormiría en la noche, en su peregrinar con el que persigue arribar a la capital la mañana del jueves.
De los Santos considera que el ex presidente Fernández es objeto de una campaña de calumnias motorizada por sus opositores políticos con el propósito de empañar su gestión gubernamental, reducir su liderazgo y de esa forma restarle posibilidades electorales de cara al futuro.
Aclaró que él no apoya ningún partido político y que realiza la extenuante caminata en agradecimiento del ex mandatario.
Los que le acompañan son dirigentes comunitarios, amas de casa y de los derechos humanos. Veinte de ellos salieron junto a De l os Santos de Verón, Punta Cana, el pasado miércoles y dos se sumaron en El Seibo.
El peregrino de Dajabón ha encontrado en el camino centenares de personas que lo respaldan, pero también otros tantos que lo repudian. Muchos que lo acompañan lo hacen a modo de protección, ante el temor de que alguien lo agreda.

