Opinión

Contundente victoria contra la injusticia

Contundente victoria contra la injusticia

 “La mayoría de los cubanos apoyan a Castro […] No existe una oposición política efectiva […] El único medio posible para hacerle perder el apoyo interno es provocar el desengaño y el desaliento mediante la insatisfacción económica y la penuria […] Hay que poner en práctica rápidamente todos los medios posibles para debilitar la vida económica […] negándole a Cuba dinero y suministros con el fin de reducir los salarios nominales y reales, con el objetivo de provocar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno“.

Aunque algunos lectores se sorprendan, debo explicarles que no se trata de una nueva revelación acerca de la genocida política que Estados Unidos de América ha  sostenido contra el pueblo cubano por más de 52 años, sino de un fragmento del Memorándum del Subsecretario Adjunto de Estado para los Asuntos Interamericanos Lester D. Mallory, escrito el 6 de abril de 1960. No caben dudas de que parece escrito hoy.

Lo realmente inconcebible es que un acto hostil, ilegal, violatorio del Derecho Internacional, contrario a los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas; que transgrede el derecho a la paz, al desarrollo y la seguridad de un Estado soberano, se haya mantenido por tantos años, sin conseguir su propósito de destruir a la Revolución cubana.

Mantener esa fracasada política lo que hace es ratificar el condicionamiento de los EEUU a sus relaciones bilaterales con Cuba, así como evidenciar la falta de voluntad real del gobierno de EE.UU. para mejorarlas.

El bloqueo norteamericano es el principal obstáculo para el desarrollo económico y social del pueblo cubano, y para normalizar las relaciones entre Cuba y EE.UU. Hasta diciembre de 2011 la afectación a la economía cubana, tomando en consideración la depreciación del dólar frente al oro, superaba el millón de millones de dólares.

La Administración del Presidente Barack Obama se ha caracterizado por un reforzamiento de la dimensión extraterritorial e injerencista del bloqueo contra el pueblo cubano, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC por sus siglas en inglés) del Departamento del Tesoro y sus tentáculos en el mundo han incrementado la persecución y acoso al sector bancario y financiero cubano. Veamos solo unos ejemplos:

En el 2010 la OFAC multó a cuatro entidades por un monto total de 502 millones 721 mil 671 dólares, por realizar transacciones con Cuba.

En enero de 2011, EE.UU. incautó 4 millones 207 mil dólares del financiamiento del Fondo Mundial de lucha contra el SIDA, la tuberculosis y la malaria, destinados a Cuba.

En Junio de 2011 la OFAC anunció una multa por 619 millones de dólares al banco holandés “ING Bank” por tramitar, de conjunto con sus subsidiarias en Francia, Bélgica, Holanda y Curazao; transacciones financieras y comerciales de entidades cubanas.

Por otra parte, la negativa a renovar el registro de la marca Havana Club y otros procesos contra patentes y marcas cubanas en las cortes norteamericanas, han evidenciado la complicidad del gobierno de los Estados Unidos en el despojo de los derechos sobre las marcas cubanas; aun cuando Cuba ha respetado sus obligaciones internacionales referidas a la Propiedad Industrial y más de 5 mil marcas y patentes norteamericanas se benefician de su registro en Cuba.

Durante 21 años, esta política unilateral ha sido rechaza tanto en los EEUU como por la comunidad internacional.

Hoy la comunidad internacional, representada en su órgano más universal: la Asamblea General de las Naciones Unidas, volvió a decirle a los Estados Unidos que abandone su conducta criminal.

De los 193 países que integran la ONU, 188 países votaron contra el bloqueo, tres en contra: EEUU, Israel, otro gran bloqueador, contra el glorioso pueblo palestino, y lamentablemente Palau) y dos se abstuvieron (Micronesia e Islas Marshall). Me reservo el derecho de no comentar, por razones éticas, las razones que influyeron en los últimos tres votos mencionados.

No sé qué tiempo le quedará a este genocidio que intenta matar de hambre y penurias a los cubanos (el 70% de los cuales nació bajo el bloqueo); a esa bárbara y absurda política fracasada y rechazada mundialmente, que no ha logrado ni logrará doblegarnos. Lo que si sé es que Cuba, los cubanos y su Revolución socialista y solidaria seguirán existiendo.

Estados Unidos debe respetar el reclamo internacional y  levantar de inmediato y de manera incondicional el inhumano bloqueo contra un pueblo que seguirá defendiendo sus conquistas y siendo fiel a sus principios, al precio que sea necesario.

El Nacional

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