Opinión

Coronavirus es también una amenaza a la ciberseguridad

Coronavirus  es también una amenaza a la ciberseguridad

Con más de 201,600 casos registrados en 159 países y 8,001 fallecidos, el coronavirus se ha convertido en una crisis de salud mundial a gran escala que ha impactado a cada industria posible y que se ha reflejado en los mercados de valores con un nerviosismo que días atrás llegó a la histeria al sumarse un nuevo factor inesperado: una guerra de precios del petróleo iniciada por Arabia Saudita.

Quizás no quede claro desde un principio, pero en esa guerra de precios el coronavirus ha jugado un papel de cierta importancia, pues el conflicto se desató cuando Arabia Saudita decidió recortar la producción en respuesta a la baja en la demanda registrada por motivo de la enfermedad, medida a la que sus aliados rusos se opusieron para evitar ceder demasiado terreno a productores estadounidenses.

Por si no fuera poco que coronavirus causa estragos en turismo, aviación, manufactura, producción, tecnología y hasta entretenimiento, resulta que esta es también una gran amenaza en términos de ciberseguridad.

Al igual que con el tema del petróleo y su guerra de precios, es posible que el papel de coronavirus no quede inmediatamente claro en el contexto de ciberseguridad, donde de por sí los ataques son cada vez más complejos y sofisticados. Basta con observar el panorama con detenimiento y sentido de análisis para ver por dónde podría venir la influencia del virus.

De entrada, la economía mundial está sufriendo por el coronavirus por motivos ya mencionados más arriba: manufactura y producción han mermado, lo mismo que los viajes y las actividades turísticas y de cualquier otra índole, pues a modo de prevención numerosos eventos que mueven economías locales e internacionales se han suspendido o bien pospuesto por esta causa. En este escenario las actividades digitales, virtuales o vía streaming se han puesto (forzosamente) de moda, con todos los riesgos de hackeo y filtración de datos que ello implica.

Ante un panorama económico reducido tiende a haber recortes de presupuesto y de personal, así como cambios que tratan de adaptarse a una crisis que posiblemente nadie previó del todo. En escenarios como este, la ciberserguridad puede pasar a un segundo plano, y eso tan solo aumenta el riesgo de vulnerabilidad. A esto debe sumarse que por coronavirus hay igualmente una tendencia a trabajar desde casa para evitar contagios innecesarios, y eso también aumenta la vulnerabilidad porque ya no se está en un ambiente enteramente controlado o profesional.

No podemos olvidar que la ingeniería social es la forma más vieja, simple y efectiva de perpetrar un ataque, y el coronavirus ofrece la oportunidad para a través un spam bien redactado ganar entrada a los sistemas de una empresa por vía de un empleado incauto que cometió el desliz de abrir uno de esos correos que ofrecen teorías escandalosas de conspiración o bien la cura inexistente a esa afección.

Coronavirus, por supuesto, no es la única amenaza en ciberseguridad, pero es de momento la menos contemplada y la que más rápido puede materializarse, por tanto hay que andar con cautela.

El Nacional

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