La Basílica Catedral Metropolitana de Santo Domingo Santa María de la Encarnación, Primada de América (La Catedral), volvió a resultar pequeña para acoger a las centenares personas que asistieron al XXVI Concierto de de Viernes Santo. El recital sacro de voces e instrumentos fue transmitido en vivo por Televida y CERTV, lo que llevó sus detalles a miles de familias cada detalle de sus imágenes y sonidos.
El concierto, un evento de arte cristiano protagonizado por el Coro y la Orquesta de la Catedral, bajo la dirección del Maestro de Capilla del Señor Cardenal, profesor José Delmonte, con la frescura y ternura adicionales que representó, es uno de los acontecimientos de la Semana Santa que ha mantenido y acrecentado su atractivo.
Como elemento de novedad, el Coro presentó su sección de treinta niños y niñas, con la interpretación Crux Fidelis (lento), del Oratorio La Muerte de Cristo, compuesto por José de Jesús Ravelo y Pie Jesú, del Requiem de Andrés Lloyd Webber, en el cual actuó de solista el niño soprano Wilfredo Read Román.
Los solistas adultos actuantes fueron la soprano Wanda Guzmán y la mezzosoprano Glenmer Pérez. El coro de 200 voces y los 46 instrumentistas procedentes de la Orquesta Sinfónica Nacional, bajo la estricta dirección del profesor Del Monte fueron protagonistas de un espectáculo artístico que cuenta ya con un prestigio capaz de convocar la gente, en el día más importante de la Semana Santa, a la nave principal de la Catedral.
Un protocolo
Para eventos de esta solemnidad e importancia, es necesaria la redacción de un protocolo que plantee las condiciones de periodistas, fotógrafos y camarógrafos. Por la inexistencia de ese protocolo, no hay oriente oficial a fotógrafos y periodistas en torno a los espacios y los momentos en que se pueda tomar imágenes y que garantice una zona reservada para prensa. La inexistencia de ese protocolo dio origen a situaciones poco agradables y ausentes de delicadeza, por parte del director del Coro.

