En el seno de la sociedad dominicana se dan fenómenos sociales que tienen relación directa entre si; para comprenderlos en su esencia se precisa partir de la realidad objetiva. Los vicios sociales, presentes en los partidos tradicionales, son la expresión del comportamiento de sus cúpulas direccionales. Las inconductas de algunos funcionarios públicos hay que verlas como normal partiendo de la concepción ideológica que tienen por base las organizaciones políticas en las cuales militan.
El ambiente político continuará bajo el dominio de los politiqueros de baja estofa porque las cúpulas dirigenciales afianzan su influencia utilizando el dinero como medio de penetración y control político e ideológico, sobre aquellos que les sirven de soporte, los llamados activistas que accionan en base a canonjía. Las prebendas que otorgan quienes están al frente del gobierno en pago de servicios prestados, prostituyen la política y reducen la condición humana de los beneficiados.
Durante mucho tiempo va a continuar la politiquería de baja ley predominando en el escenario nacional porque a la ignorancia, a la miseria, el hambre, el desempleo y la opresión social se une la ausencia de decencia y honradez en la persona de la mayoría de los que buscan el poder a cualquier precio. Cuando se dispone de dinero obtenido por la vía fácil no resulta muy difícil invertirlo en la política porque, a en fin de cuentas, no hay riesgo en recuperar los aportes que se hacen para actividades políticas clientelistas. En países como el nuestro el Estado es la fuente más rápida para hacer un sólido patrimonio económico ilegítimo y con posibilidad de tener para siempre impunidad. El pago con dinero del Estado a los servicios politiqueros hace posible la influencia de los partidos tradicionales en la conciencia de las masas populares.
Cada día se hace más difícil la vigencia de un movimiento político, con aspiraciones democráticas y vocación de poder, por la presencia en los partidos tradicionales de grupos que tienen un criterio mercantilista de todo el accionar político. Se precisa estar armado de las más bajas pasiones humanas, y tener un limitado concepto de la honradez, para competir de igual a igual con las cúpulas de los partidos del sistema que hoy tienen confundidas, engañadas, estafadas a las masas populares y, muy en particular, a los que todavía creen que algo limpio y honesto se puede alcanzar gobernando toda esa crápula politiquera que busca el poder para hacer de él un medio de enriquecimiento ilícito, recurriendo a todas las vías y métodos mafiosos que muy bien utiliza el hampa y que a diario se burla de lo mejor del pueblo dominicano.
En nuestro país si cada hombre o mujer decente hace un razonamiento, llegará a la conclusión de que nos han gobernado grupos de malandrines políticos, buscadores de clientes politiqueros que luego se comportan como sabandijas políticas.

