(L-R) Nicaragua's Vice-Chancellor Dennis Moncada, Panama's Vice-President Isabel Saint Malo, Guatemala's President Alejandro Maldonado, Costa Rica's President Luis Guillermo Solis, Salvador's President Salvador Sanchez Ceren, Honduras' President Juan Orlando Hernandez, Dominican Republic's President Danilo Medina, Belize's Foreign Minister Wilfred Elrington and the Secretary General of the Central American Integration System (SICA) Victoria Velasquez, pose for the official picture of the XLVI Summit of Heads of State and Government of the SICA, at the Foreign Affairs Ministry in San Salvador on December 18, 2015. AFP VIDEO / Marvin RECINOS
Guatemala. EFE. Más de dos décadas después de su creación, el Sistema de Integración Centroamericana (SICA), cuyo fin es la unificación regional con base en la paz, la libertad y el desarrollo, recibió un golpe “casi mortal” con la decisión de Costa Rica de suspender su participación política, dijo un analista a Efe.
“Para el Sistema de la Integración es lamentable la decisión política que asumió ayer Costa Rica”, aseguró a Efe el analista Rubén Hidalgo, del Instituto Centroamericano de Estudios Políticos (Incep), al referirse al bloque, integrado además por Belice, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá y República Dominicana.
Este viernes el presidente costarricense, Luis Guillermo Solís, anunció que su país dejaba la participación política en el SICA porque el ente “ignora la solidaridad” y no es capaz de proporcionar una respuesta regional a la crisis generada por la llegada masiva de cubanos a sus fronteras.
“Tres países impiden una solución viable, realista, clara, que puede asumirse y resolver un problema que afecta a una de las partes. Costa Rica no puede participar en esas condiciones” en el SICA, dijo el mandatario a la prensa tan solo horas después de participar en El Salvador en una cumbre, que Costa Rica abandonó por falta de consenso.
Unos 5.989 cubanos ya recibieron visas y otras 2.053 personas que se encuentran en la frontera con Panamá serán las últimas que podrán ingresar a Costa Rica de forma legal, ya que el país no otorgará más visados a cubanos para aminorar esta situación a la que dice que ya no puede hacer frente.
Hidalgo considera que Costa Rica barajaba esta decisión “desde hace rato” porque “no ve espacios de oportunidad” y trabajo con el SICA y agregó que la crisis de los migrantes fue solo “el detonante».
“Costa Rica ha sido un país que no ha sido un ferviente creyente del proceso de integración de Centroamérica, desde hace muchos años, y la crisis y la falta de un diálogo político más constructivo para buscar una solución a la crisis de migrantes me parece que facilitó o terminó de desencadenar” la decisión, opinó en analista.
En este proceso, agregó, ha influido el hecho de que no se haya buscado una “negociación en bloque”, en la que se incluyeran también como actores a México y a Cuba, además de a los países de Centroamérica, para lograr una solución “pronta y segura” para los miles de cubanos varados en Costa Rica.
Para Hidalgo, cada país tiene una exposición pública de “preocupación” por las personas, pero una “agenda propia” que impide garantizar unas condiciones mínimas de vida para estos migrantes.
“A pesar de estar muy vecinos, cada país ha desarrollado siempre políticas distintas, realidades con enfoques distintas”, pero aún así la salida política de Costa Rica del SICA es un golpe “casi mortal” al sistema y “deslegitima” un proceso de integración “de larga data que no ha logrado avanzar” por tener agendas “desvinculadas».
Por su parte, el canciller de Guatemala, Carlos Raúl Morales, indicó en declaraciones a Efe que su país “es respetuoso” de las decisiones “soberanas” de Costa Rica y expresó su esperanza de que “esta situación se normalice lo antes posible».
En un comunicado entregado a Efe, Guatemala, un país de vocación “integracionista y solidaria” y consciente de la problemática de la migración porque lo sufre en carne propia, cree que la situación de Costa Rica no es de carácter humanitario, porque el motivo de esa migración, aunque es un derecho humano, es económico, como la razón que mueve a los guatemaltecos.
“Guatemala no cree que deban hacerse diferenciaciones de la migración cubana y la de los países del Triángulo Norte; no acepta que mientras a sus migrantes se les deporta a Guatemala, que en el presente año suman más de 102.000, a la migración cubana se le deporte al norte y no a su país de origen o al de procedencia”, proclama la declaración.
