El gobierno se propone construir un muro fronterizo de diez kilómetros en la línea limítrofe con Haití, a fin de controlar el contrabando de drogas, armas de fuego y la trata de personas, proyecto que resulta insuficiente para controlar el trasiego de haitianos ilegales que penetran a nuestro territorio, sin ninguna documentación.
La muralla englobará el espacio fronterizo de Mal Paso, en Jimaní,y la dirección de Aduanas tiene a su cargo la obra, la cual fue sometida a licitación, aunque al principio se habló de levantar una verja de 17 kilómetros, el ministerio de Defensa, se apresura aclarar que sólo son diez, una confusión que debe aclarar el organismo licitador. El costo del muro puede ser pagado por la creación de varios impuestos, principalmente a las bancas de loterías.
Realmente se necesita un muro en toda la frontera que nos divide con el vecino país, a fin de acabar con la inmigración de indocumentados, el proyecto es urgente y prioritario, pero debe ser una verja que cubra la división entre ambos países, y adoptar medidas más estrictas, debido a la crisis política eterna de Haití para evitar que la franja limítrofe sea escogida como campo de refugiados, como pretenden algunas potencias para desatenderse de Haití, echándonos esa carga tan pesada.
En la comunidad El Carrizal, de Elías Piña, porción del territorio dominicano, que los haitianos reclaman como suyo, se levantó una verja perimetral, para controlar la situación en esa zona, escenario de varios incidentes donde han resultado muertos algunos militares criollos.
El presidente de Haití, Jovenel Moise, quien admite que esa nación es ingobernable, declaró que ignora las voces de las República Dominica que están pidiendo la construcción de un muro entre ambos países, porque sólo se preocupa por los asuntos internos haitianos, olvidándose que está obligado, por cualquier vía, de no lesionar nuestra independencia, y no ser un jefe de un Estado, aunque colapsado, indiferente ante las hordas haitianas que desbordan la capacidad de absorción de inmigrantes ilegales.
Hay muchos negocios obscuros en la frontera difíciles de desbrozar y combatir, y aunque el camino es escabroso, debemos limpiarlos a cual precio, toda vez que si mostramos dejadez y desgano, perderemos la República, que nos legaron los padres de la Patria y los héroes de la Restauración.
El panorama político de Haití tiene ribetes tan preocupantes, que el ministro de Relaciones exteriores, Miguel Vargas Maldonado, dijo que el vecino país plantea una amenaza para seguridad de la región, y llamó a tomar medidas para prevenir que se profundice la crisis que padece.

