El Nacional
El diputado Pelegrín Castillo afirmó ayer que el Gobierno no se ha planteado cumplir lo acordado en la pasada Cumbre Nacional a propósito de la crisis energética, y planteó la salida del Estado y del sector privado de la industria eléctrica, para acabar con lo que definió como un esquema eléctrico insostenible, irracional, ruinoso y maleado.
Castillo entiende que la salida del Estado y el sector privado de la industria eléctrica pondrían fin a la interacción perversa de los modelos políticos y negocios imperantes.
El congresista sugirió la constitución de una o dos grandes empresas públicas abiertas a la inversión, que no puedan ser controladas ni por el Estado ni por la inversión privada nacional o extranjera.
El legislador, quien es presidente de la Comisión de Energía y Minas de la Cámara de Diputados, criticó la falta de voluntad del presidente Leonel Fernández para unificar e impulsar una política nacional para acabar con los intereses creados.
Es preciso que las autoridades admitan con humildad que el fallo original de dividir un sistema eléctrico relativamente reducido en múltiples unidades, para acomodar el esquema a los diversos intereses corporativos, rentista o político, ha constituido una de las razones por la que el sistema eléctrico está sumido en una crisis cada vez más profunda, peligrosa y desestabilizadora, opinó.
Enfatizó en que ese esquema eléctrico insostenible, irracional, ruinoso, maleado, es el que ha entrampado a la nación, obligándola a mantener subsidios que en realidad aprovechan a las prácticas de rentismo empresarial y de clientelismo y populismo político.
En esas condiciones la solución no puede ser como pretenden algunos, de privatizar todo el sistema, ni tampoco estatizarlo. La opción que proponemos es la de una empresa nacional, donde incluso los sectores sociales y de usuarios puedan ser actores importantes en las decisiones de esa empresa, explicó.
Criticó que pese a que la Cumbre Nacional se aprobó en la mesa del sector energético iniciar la discusión sobre las opciones posibles al modelo de capitalización imperante, incluida la alternativa de crear una o varias empresas públicas nacionales de integración vertical, que tengan reglas singulares que impidan su captura o control por intereses especiales.
Sin embargo, el Gobierno no se ha planteado cumplir con lo acordado sobre ese particular, ni tampoco se ha reunido más allá de la sesión inicial de la comisión de alto nivel que se conformara para proponer un plan de solución a este gravísimo problema, reiteró.
Como ejemplo de que el esquema vigente es inviable citó lo que llamó peligrosa tendencia a endeudar a la nación con empréstitos internos y externos, para pagar deudas no transparentes de un sistema eléctrico que no muestra señales significativas de mejoría.
Para Castillo no hay una crisis propia del sistema eléctrico, sino los efectos de la interacción perversa de los modelos políticos y de negocios imperantes, donde dosis cada vez más altas de prácticas rentistas, clientelistas y populistas provocan una expoliación abusiva de la sociedad, las fuerzas productivas y la ciudadanía en general.

