Aparte de la recesión económica consecuencia de la crisis crediticia mundial, los elevados precios del petróleo registrados en 2008, que provocaron la subida del precio de los billetes de avión y la reducción de vuelos por parte de las líneas aéreas, y la escasa confianza de los consumidores en los principales mercados turísticos han tenido repercusiones muy negativas en el turismo de la región del Caribe.
El Banco Caribeño de Desarrollo (CDB) considera que la contracción actual del turismo podría ser más duradera y grave que la vivida tras los atentados del 11 de septiembre de 2001.
Los responsables de los principales hoteles del Caribe también han comunicado que se están produciendo reducciones del 20 al 30 por ciento en el número de reservas, lo cual está provocando despidos en el sector turístico en varias islas, así como la paralización de proyectos de construcción y de nuevas urbanizaciones, mientras que los hoteles siguen rebajando sus precios y buscando nuevas formas de mantener a flote sus negocios.
Según las estadísticas de la Organización Caribeña de Turismo (CTO), Norteamérica representa el 50% del mercado turístico del Caribe, que todos los años atrae a 22 millones de visitantes e inyecta 21,600 millones de dólares estadounidenses a las economías de las islas.
Los turistas llegados a esta región procedentes de Europa representan el 40% del total.
La decisión tomada por Sandals agudiza la ya mala situación económica de las Bahamas, donde la cadena hotelera de fama mundial Atlantis también ha despedido a 800 trabajadores, al igual que están haciendo otros grandes hoteles.
El primerm ministro bahameño Hubert Ingraham ha comunicado que el número de reservas para 2009 no es nada halagüeño y que se esperaba que los datos finales correspondientes a 2008 registran una disminución de la actividad del 8 por ciento.
El turismo da trabajo al 65% de la población activa de las Bahamas.
A medida que la recesión económica se intensifica en Estados Unidos y Europa, disminuye el número de visitantes a la región caribeña y se prevé que las economías de las islas sigan sufriendo esas repercusiones negativas con nuevas contracciones en el turismo y la construcción.
Los destinos turísticos que más están sufriendo la crisis son aquellos de menor relevancia situados en el Caribe oriental, según afirma Wayne Cummings, director de Administración de Negocios de Sandals Resorts Internacional, sociedad que también posee inmuebles en las Islas Turcas y Caicos y en Santa Lucía.
En palabras suyas, La situación actual es angustiosa. Hablando en plata, algunos hoteles están perdiendo todo lo bueno que tenía.
En República Dominicana, que junto a Cuba se ha mantenido a la cabeza del crecimiento del turismo en el Caribe durante los últimos diez años, la crisis financiera también ha paralizado el desarrollo del gran centro turístico de Punta Cana, donde se encuentran ubicados hoteles de lujo, tres campos de golf y un puerto deportivo para grandes yates.
Según ha informado la prensa, en noviembre fueron despedidos 500 trabajadores en Punta Cana, después de que el banco Lehman Brothers se declarara en quiebra y no se renovase un crédito por valor de 250 millones de dólares.
Se han suspendido las conversaciones para renegociar un préstamo a corto plazo de 100 millones de dólares, por lo que se prevé el despido de otros mil trabajadores de la zona.
En opinión del presidente del centro turístico de Punta Cana Ricardo Hazoury, Nuestro proyecto se ha visto afectado por el tsunami económico que ha paralizado los mercados financieros internacionales.
El complejo turístico de Punta Cana, con una superficie de alrededor de 31 kilómetros cuadrados, está situado en la zona oriental de la República Dominicana y entre sus promotores inmobiliarios se encuentran el Deutsche Bank, la organización Trump y el hotel Ritz Carlton, Jamaica también ha suspendido sus planes de ampliación, por valor de muchos millones de dólares, de un popular puerto turístico situad en Kingston.
El proyecto del muelle de Kingston, valorado en 122 millones de dólares, se ha aplazado hasta el año 2011, después de que varios bancos internacionales se echarán atrás culpando de ello a la crisis financiera mundial.
(Revista El Correo)

