Opinión

¿Cuánto tiempo dura en la memoria el recuerdo de un Presidente?

¿Cuánto tiempo dura en la memoria  el recuerdo de un Presidente?

Por muchos años me he dedicado al estudio y observación del comportamiento humano, tanto de enfermos como de sanos. Por ello sé que hay una interconexión muy adhesiva entre el testimonio político, la acción política y el conflicto humano por el poder.

Y a pesar de que vivimos en un mundo poblado de humanos, la verdad es que el conflicto humano por el poder que explícitamente se despliega a través de la conducta política, no parece una tarea humana dado el contorno de ferocidad que la rodea y la abundancia de incoherencias que sin rubores se exhiben como si fueran éxitos de librería.

La indagación psicológica ha probado reiteradamente que los humanos hacemos valoraciones de los acontecimientos según la forma de cómo entendamos el mundo aunque siempre en sintonía con mis creencias y mis intereses ya sean estos políticos, económicos, intelectuales o religiosos.

De ahí, que pese a que Erich Fromm planteó en su momento [El miedo a la libertad] que la teoría psicoanalítica podía explicar el papel que desempeña el carácter en la conducta económica, en el ahorro y el deber, hoy los individuos guían enfáticamente hacia sus realidades sociales su comportamiento general siempre que la satisfacción de sus deseos individuales termine en ventajas inocultables.

Así, el poder en vez de funcionar como la metáfora del nido de gaviota sobre la cima de la alta roca, es nivelado al pie de la misma para que aquellos que se rindan a él dejen a un lado sus escrúpulos y se aprovechen de sus frutos.

Sé que el poder es como el tráfico ferroviario, mucho más rápido que el tráfico fluvial, por eso competir con él siempre es desigual puesto que el poder es más dado al ataque despiadado que al contraataque.

Así, al poder le resulta más fácil hallar “espontaneidad” en poetas que canten la gloria de sus armas poderosas, aun en contra del sentido común, que hallar poetas que usen su voz para rescatar la armonía, la lealtad, el buen juicio, la grandeza común y el sacrificio de todos en beneficio de todos.

¿Pero a qué viene toda esta sarta de “virtudes” del poder? ¿Por qué tantos compañeros que hoy ocupan posiciones de alto rango en el PLD juzgan al compañero Leonel Fernández como el anticristo que proclama una nueva resurrección? ¿Es que acaso esos compañeros que nunca estuvieron escaso de poder cuando de la mano de Leonel subieron a toda prisa los peldaños de ese mismo sabroso y jugoso poder, ahora creen que es verdad lo que dicen que el poder tiene un lenguaje secreto que ya Leonel no domina?

Reconozco que la actividad política lo mismo que el poder, es agresiva, que no es la mera hipotiposis de su dimensión y de sus recovecos, sino el tórrido terreno donde sucede la contraposición de deseos y se busca la conformidad del grupo con esos deseos particulares aun a sabiendas de que es fuente de angustia, de inquina y de relativización de los escrúpulos y del interés por el bien común. Sin embargo, que sea así no significa que hasta al contradictor interno haya que destruirlo, puesto que, como dijera Jacques Lacan [Sujeto y poder, 1982], el poder de un líder se debilita cuando no tolera brotes de insubordinación.

La psicología ha demostrado que la gente que compra un producto por largo tiempo de cuya calidad, buen sabor, nutrición y empaque muy pocos ponen en duda, tiende a volver a comprarlo si por razones de temporada el producto no está disponible en el mercado por un corto periodo. Lo mismo ocurre en otras circunstancias y personas.

El inigualable doctor Juan González Bueno, murió hace muchos años después de pasarse más 50 años desempeñando la función de subdirector y cirujano general del hospital Cabral y Báez de Santiago, y los cirujanos jóvenes hoy se sorprenden cuando decenas de enfermos que tienen cirugías pendientes, muestran su preferencia por ser operados por el doctor Juan González, un médico fallecido hace decenas de años y que ninguno de ellos conoció, pero que sigue ‘vivo’ en la memoria de la gente.

El compañero Leonel ha sido presidente de la República tres veces llevado por un PLD fuerte y unificado y además por cientos de miles de votantes que lo reconocen como un líder competente, veraz, honorable y conceptuoso. Los peledeistas que habitualmente dejamos el cuero en las calles por él y luego por Danilo, y esos cientos de miles de votantes que apoyaron a Leonel antes, volverán a apoyarlo el día 6 y también en mayo 2020 porque Leonel aún está en el recuerdo de todos, por si algunos compañeros de la OTAN del partido no lo sabían.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación