Alguien me preguntó muy sorprendida que si era cierto que en Cancillería había una Sección de Cultura. Le respondí afirmativamente.
¿Y, qué es lo que hace? ¿Cómo promueve la cultura? Por qué no nos hemos enterado? Quizás porque ninguno de sus incumbentes ha sido, con honrosas excepciones, persona del ámbito cultural, sino burócratas que lograron imponerse, porque con cada cambio de gobierno cambiaban la foto del antiguo canciller por el de turno, y la colocaban entre velas y flores a la entrada de su oficina.
¿Cómo logran estos burócratas profesionales un cambio de chaqueta tan efectivo? es algo que no deja de sorprender, pero tema que no interesa para los fines de este artículo.
Creo que es hora de que la Cancillería se plantee una política cultural, pero que debe comenzar con la empleomanía de servicio de la propia institución.
Doy ejemplos:
1.-Cuando me tocó coordinar el área de Mujer, Niñez y Adolescencia en la Cancillería, descubrí a la empleomanía de servicio. Esas que limpian las oficinas y te sirven el agua y el café. Descubrí también que la mayoría era “temporera”, es decir que no tenían un contrato formal de trabajo que permitiera que tuvieran seguro médico y estuviesen protegidas por las leyes laborales. Algunas pasaban de un contrato a otro y tenían décadas en ese vaivén.
2.-Descubrimos que la mayoría no sabía lo que era una Cancillería y cuales sus funciones, es decir, laboraban allá ajenas a los objetivos y propósito de la institución, sencillamente porque nunca recibieron un entrenamiento básico al integrarse, una limitación o del Departamento de Recursos Humanos, o de la Escuela Diplomática.
3.-Ninguna sabía lo que era el 8 de marzo, ni el 25 de noviembre, fechas que mi Departamento instituyó y celebró, aun cuando no había recursos. Con un refresco y picadera, que autofinanciábamos, y un lacito con una rosa, celebrábamos el Ocho de Marzo, y para ello siempre organizábamos una conferencia que generalmente dictaba alguien del Ministerio de la Mujer, que también proveía los materiales de apoyo, folletos y afiches.
4.-Para el 25 de Noviembre, logramos presentar el Ballet de las Hermanas Mirabal, con la colaboración de Bellas Artes, y varias obras de teatro, de modo solidario y gratuito por parte de los artistas. El personal nunca había visto ni ballet ni teatro. Los materiales de apoyo los aportaba el Ministerio de la Mujer.
Otros temas fueron el tráfico y la trata; y la violencia doméstica. Faltaron los clubes de lectura.
5.-Hoy, cuando paso por la Cancillería ese personal me abraza y dice: “Desde que usted salió, no se han acordado de nosotros: se acabó la cultura”.
6.-Nunca es tarde para retomar la justicia, ¿verdad Gómez?

