Opinión

De luto por el “vivaporú”

De luto por el “vivaporú”

He recibido con cierta nostalgia la noticia de que el Vick´s VapoRub ha sido descontinuado o se ha dejado de vender en el país desde ya hace algunos meses. El producto mejor conocido como «vivaporú», ha sido parte de la niñez (y etapa adulta agrego) de la gran mayoría de los dominicanos, y en mi caso en particular un compañero inentrañable de mis batallas contra la gripe.

Pero no me sorprende tanto la escasez puesto que hace unos meses salió a relucir la noticia de que el mismo «no producía ningún efecto positivo para enfrentar la gripe y los dolores musculares, más bien podría ser dañino», según algunos laboratorios de afuera.

La realidad es que a mí, y supongo que a muchos dominicanos más, poco nos importó los que digan los doctores sobre el «vivaporú». Estos parecen ser especialistas en cambiar de opinión acerca de todo, y así como poco me importa lo que digan sobre el «vivaporú» igual muy poco me interesa lo que digan del «cachú», de la carne roja, del arroz, el huevo, el plátano, etc. Si me sirve para lo que me interesa, lo uso y punto.

Pero junto con la nostalgia  sobre el «vivaporú»,  su salida del mercado me hizo recordar  mis aventuras con las medicinas del pasado, muchas de las cuales por fortuna, han desaparecido por igual.

Todos tenemos alguna historia de horror con medicinas más que cuestionables, dado a que en la mayoría de los casos a los dominicanos nos encanta autorecetarnos, algo que tomar para cuanta enfermedad exista, y esos remedios solían estar disponibles con mucha facilidad en cualquier sitio.

Recuerdo los supositorios que se usaban cuando los niños tenían problemas intestinales o parásitos. Estos los vendían en papel mantequilla de colmado y por paquetes, eran pastillas alargadas hechas como de alcanfor, no sé como exactamente funcionaba la mecánica de eso, pero sí la recuerdo vívidamente, porque yo fui víctima de semejante remedio que no sé quien se inventó, en mi niñez.

Por igual recuerdo la fascinación en este país de tratar la gripe con remedios hechos con lo que presumo era aceite de hígado de bacalao. En particular recuerdo una gripe de hace unos 20 años que para tratarla me dieron una vaina (porque medicina no era) que se llamaba «Sancochito Tres Aceites». Creo que mi cuerpo se curó de la gripe con tal de que no le volvieran a echar eso adentro de lo terrible que sabía, o quizás aún tenía la gripe pero ni la sentía del malestar estomacal que me provocó el «remedio».

Los más afortunados han nacido recientemente y tienen la dicha de optar por medicinas con sabores a frutas, y  remedios menos salvajes que supositorios de alcanfor.

Pero la verdad es que el «vivaporú» era de los remedios «chapado a la antigua» que conservaba, pues me era muy útil. Voy a extrañar forrarme la nariz con él antes de acostarme con gripe, y  pasear por todos lados con mi potecito oliéndolo cada vez que la congestión me acechaba. La desaparición del «vivaporú» debe ser conmemorada con una bandera a media asta, pues el héroe de muchos dominicanos ha fallecido. Que en paz descanses, fiel amigo!

El Nacional

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