Por César Mella
cesarm2@codetel.net.do.-
En estos días hemos despedido con mucho dolor a un colega psicólogo clínico con el que laboré por más de 30 años.
Nacido hace 70 años en La Pocilga de Soto, en La Vega, procediendo de una familia de gente humilde con vocación de educadores.
Casi en plena adolescencia ingresa al seminario Santo Tomás para formarse como sacerdote.
Es becado y marcha a Colombia donde estudia por cuatro años en la Universidad de San Buenaventura de Santa Fe, en Bogotá, recibiéndose como filósofo.
A su regreso convalida sus estudios en la Facultad de Humanidades de la UASD para recibirse como psicólogo clínico incorporándose rápidamente como docente por concurso durante 23 años en la vieja alta casa de estudios.
Ningún psicólogo nuestro lo supera en la producción de materiales de autoayuda impresos y en forma de CD de un valor incuestionable para la salud mental del pueblo llano.
CD: Relajación y éxito; Un alto en el camino; Cómo mantenerse sano; Controlando el stress; Armonía de la pareja; El tiempo de la cosecha; Una luz en el camino de la depresión; Técnicas del buen dormir; Las claves del bienestar: Crecer siempre y El trastorno bipolar (en colaboración con el autor de esta columna). Entre otras funciones fue profesor del Colegio Claret y en los años 90 laboró en el departamento de recursos humanos del entonces Codetel.
Su inseparable esposa Clarisa Luciano Español le sirvió de asistente por más de 40 años en un matrimonio ejemplar de profundas convicciones religiosas.
Escribió, entre otros, los siguientes libros: Semillas que florecen; Abriendo nuevas puertas; Una gota de lluvia; Un rayo de luz; Controlando el stress; Educando con amor; Psicología para la vida;
Visualizando el futuro; La clave del bienestar: Crecer siempre y El viaje de la vida: un instante en lo infinito de la eternidad.
Pedro tiene una maestría en terapia familiar y sexual de UNAPEC, además de una maestría en Educación Superior de la Universidad de Valencia, España.
Fue fundador y coproductor del programa de Tv “De Salud y Otras Cosas” por el canal 19.
Por más de 20 años acudía muy temprano al parque mirador a ofrecer lecciones gratuitas de chi- cung y otras técnicas orientales a grupos de voluntarios que acudían en busca de armonizar las energías psíquicas y las físicas.
En la contraportada del libro: “Mindfulness para el mundo: vivir en el presente sin juzgar” Pedro dice refiriéndose a su propia vida: “Después de muchos años de búsqueda por diferentes caminos, descubrí que lo que mucho deseaba lo tenía y no me daba cuenta. Había vivido mirando hacia atrás, o hacia adelante, descuidando lo que desde siempre me acompañaba. Un buen día mi mente se abrió para decirme que lo único real era el presente y por lo tanto me estaba olvidando de vivir”.
Una fibrosis pulmonar crónica idiopática, quebranto rarísimo, lo sorprendió y lo postró en pocos meses y nos dejó con su sonrisa casi infantil y con su capacidad de transmitir paz con su humildad inigualable.
¡Descanse en paz hermano y colega!

