PARIS. AFP. La posibilidad de que bomberos de la ONU o de la UE sean desplegados en próximas catástrofes naturales es una de las pistas avanzadas desde que se produjo el terremoto de Haití, que acarreó una toma de conciencia sobre la necesidad de coordinar mejor la ayuda internacional.
Después del sismo que devastó Haití el 12 de enero, la movilización fue rápida y la ayuda fue enviada masivamente.
Sin embargo la población esperó semanas, en medio del caos, antes de recibirla.
«Los problemas de coordinación fueron terribles», repite el primer ministro haitiano Jean-Max Bellerive.
La ONU, la Unión Europea, las ONG y los diplomáticos reconocen que hubo un «déficit de planificación», según las palabras empleadas por el embajador de Francia en Haití, Didier Le Bret.
Desde entonces, se reflexiona sobre pistas para evitar que se reproduzca una situación similar de desbordamiento y parálisis.
«Haití produjo una crisis de conciencia (…) sobre la necesidad de coordinar las acciones de todas las organizaciones», resume en París una fuente diplomática.
Algunos consideran que, para ello, es necesario crear un cuerpo internacional de bomberos.
En la conferencia de donadores de fondos a la ONU, el presidente haitiano René Préval abogó el miércoles pasado en favor de la creación de «cascos rojos», fuerza internacional humanitaria de coordinación y de reacción rápida, colocada bajo la autoridad de la ONU.
La idea es crear una fuerza específicamente dedicada a la ayuda en caso de catástrofes naturales y capaz de reaccionar en unas horas.
«Con la legitimidad dada por una resolución de la ONU», explica a la AFP la ex ministra francesa Nicole Guedj, promotora de un proyecto que presentó al secretario general de la ONU, Ban Ki-moon.
Por su parte, la UE desea reactivar la idea de una fuerza de intervención que se enmarcaría en «una estructura centralizada para una reacción rápida de la UE, en plena coordinación con los Estados», según anunció a fines de enero la portavoz del presidente de la Comisión Europea José Manuel Barroso.

