Un estudio publicado por el Observatorio Político Dominicano (OPD), entidad adscrita a la Fundación Global Democracia y Desarrollo (FUNGLODE), plantea que aunque el país tiene numerosas ventajas para el desarrollo de la industria turística de salud, existen importantes retos que debe superar para lograr posicionarse como un destino turístico médico confiable.
“República Dominicana recibe alrededor de 20,000 pacientes internacionales que vienen al país en busca de diferentes servicios médicos, en su mayoría en el área de odontología, especialmente los implantes dentales. Otros procedimientos bastantes solicitados son los de cardiología invasiva, tratamientos de fertilización, cirugía para pérdida de peso y cirugías estéticas”, señala la investigación.
Sin embargo, el análisis, de la autoría de Juan Pérez Osorio, investigador de la Unidad de Políticas Públicas del OPD-FUNGLODE, precisa que entre las dificultades que limitan el crecimiento de la industria turística de salud están el servicio de los centros hospitalarios y la fragmentación a nivel estatal en el seguimiento, regulación y apoyo a este sector.
“Entre las limitantes está el mismo sector salud nacional, uno de los pilares fundamentales en la industria turística salud, el cual continua siendo ineficiente, desigual y precario. Otro problema es que hay tres oficinas gubernamentales diferentes para el sector salud turismo, lo dificulta la realización de políticas claras por parte del sector público y constituye una debilidad frente a otras naciones de la región que han apostado a que una sola institución gubernamental canalice todo el seguimiento, apoyo y regulación al turismo de salud”, explica.
El texto puntualiza que otro factor que afecta el turismo médico en el país es que debido a que se mantienen importantes deficiencias en la infraestructura de los centros hospitalarios y la calidad de los servicios de salud brindados, aun no existe en República Dominicana ninguna institución sanitaria que cuente con la acreditación de la Joint Commission International, que es la entidad reguladora más aceptada a escala global.

