MADRID, (AFP) .- La Guardia Civil tuvo que desalojar este sábado en el aeropuerto de Madrid tres aviones con destino a varios países latinoamericanos que sufrieron retrasos y cuyos pasajeros se negaban a bajar de los aparatos, indicaron a la AFP la compañía Iberia, los agentes y la autoridad aeroportuaria AENA.
Se trata de tres vuelos con destino a Buenos Aires, Montevideo y Lima, todos de la compañía aérea Iberia, al menos dos de ellos con retrasos desde el viernes y reprogramados para el domingo por la mañana.
«Se han desalojado porque los vuelos no iban a salir y la gente no quería bajar, y ha tenido que entrar la Guardia Civil para que la gente baje», explicaron fuentes de la guardia armada, que aseguraron que «la fuerza no se ha empleado».
A los aparatos subieron «dos o tres agentes para comunicar a los viajeros que se bajen. Ha habido gente que se ha negado, pero al final han bajado», precisaron.
«Es un procedimiento normal», dijo a la AFP una portavoz de Iberia.
La compañía explicó que estos vuelos «anoche no pudieron salir» debido al mal tiempo y este sábado «la tripulación se ha pasado de actividad», es decir, que debido a los retrasos del viernes y sábado, sus tripulantes iban a sobrepasar sus horas de trabajo limitadas por seguridad. «Ha habido que reprogramar los vuelos» para «mañana de madrugada», precisó.
El viernes, el aeropuerto de Madrid-Barajas, el cuarto más importante de Europa, estuvo cerrado varias horas debido a una intensa nevada que colapsó la región, lo que provocó anulaciones de vuelos y retrasos.
Este sábado, de un total de 985 vuelos previstos, se habían anulado 166 y el aeropuerto operaba sólo con dos de las cuatro pistas de que dispone.
Iberia por su parte canceló el viernes unos 450 vuelos, un tercio del total, y este sábado por la tarde había anulado 96 de un total de 650, según la compañía, que precisó que este sábado ha alojado a unos 2.000 pasajeros en hoteles debido a los retrasos.
A las molestias causadas por el mal tiempo se une una supuesta huelga encubierta de los pilotos de Iberia que desde principios de diciembre está provocando cancelaciones de más de 500 vuelos y más de 5.000 retrasos que afectaron a más de 800.000 pasajeros.
Mientras Iberia asegura que se trata de una huelga de los pilotos para influir en la negociación de las condiciones laborales, éstos arguyen que la compañía no contrató a personal adicional para la temporada navideña.

