El gobernador del Banco Central aseguró que la fortaleza de los fundamentos macroeconómicos y la capacidad de resiliencia del país constituyen los principales atractivos para los inversionistas internacionales, junto a la seguridad jurídica y la paz social.
En entrevista concedida a Bloomberg, Héctor Valdesz Albizu dijo que esto ha quedado más que evidenciado por la rápida recuperación tras la pandemia, ubicando a República Dominicana como una de las economías de mayor crecimiento en América Latina.
Fue una conversación amplia en la que Valdez Albizu resaltó los beneficios que otorga a esta nación la estabilidad socioeconómica, la ubicación geográfica estratégica en la región y los acuerdos comerciales vigentes, que permiten acceso preferencial a los mercados globales.
Afirmó que el principal activo con que cuenta la economía dominicana es su capacidad de resiliencia, sustentada en una estructura productiva bien diversificada y sólidos fundamentos macroeconómicos.
“Estos elementos contribuyeron a amortiguar parcialmente el impacto de la crisis y brindaron los espacios necesarios para poder implementar oportunamente medidas económicas para mitigar el choque sin precedentes del covid-19, facilitando una recuperación más acelerada a la prevista”.
En efecto, precisó, República Dominicana registró un crecimiento interanual de 12.3 % durante 2021, equivalente a una expansión real de la producción de 4.7 % con relación al año 2019, siendo el crecimiento más alto de América Latina con respecto al período pre-pandemia, de acuerdo a las últimas proyecciones del FMI.
Valdez Albizu dijo que por el l lado de la política monetaria, el Banco Central puso en marcha a inicios de la crisis sanitaria, marzo de 2020, un plan de estímulo monetario que incluyó la reducción en 150 puntos básicos de la tasa de política monetaria, pasando de 4.50 % a 3.00 % anual, su mínimo histórico.
Adicionalmente, las reservas internacionales cerraron el 2021 en niveles históricamente altos, en torno a los US$13 mil millones, equivalentes a un 13.8 % del PIB y 6.6 meses de importaciones, superando las métricas recomendadas por el FMI. Hacia adelante, las perspectivas se mantienen positivas a pesar de los desafíos.

