BARAHONA. Unos cien jóvenes, entre ellos varios menores, fueron detenidos anoche por tropas policiales que realizaron redadas en diferentes barrios y sectores de esta ciudad, en busca de delincuentes.
Los apresados fueron encerrados en dos caldas preventivas que funcionan en la Dirección Regional Sur de la Policía, lo que generó la protesta de los familiares de los detenidos.
Los parientes de los arrestados se concentraron al frente y en las inmediaciones de la sede policial, donde se le prohibió la entrada al recinto policial.
Los operativos realizados en diferentes puntos de esta localidad, fueron comandados por el coronel Guerrero, subjefe de la institución policial por disposición del general Rafael Calderón Efres.
Al cuartel policial acudió el procurador fiscal adjunto en esta ciudad, Wilfrido Ismael Pérez, en busca de dos personas allegados, pero se le negó la libertad.
Asimismo acudió un sacerdote de la parroquia Cristo Rey en el barrio Savica, pero tampoco se le entregó a la persona que fue a buscar.
También fue al cuartel policial, el regidor perredeista Yudy Fermín, no logrando su objetivo, además de Santo Alcántara, asistente del gobernador Eddy Mateo Vásquez, que a las 11:00 de la noche aun trataba de comunicarse con el nuevo general Calderón Efres.
Un hombre que se dedica a vender carnes en el mercado de esta localidad, se presentó con el acta de nacimiento de su hijo donde demostraba que era menor, y aun así no fue puesto en libertad.
La señora Natacha Subervi, hermana del alcalde de esta ciudad, Noel Octavio Subervi Nin, fue en busca de un sobrino del esposo, que es gerente del Banco de Reservas en Pedernales no logrando su propósito.
Esto es una locura, dijo un agente de la Policía cuando observada a los familiares de los detenidos parados en la puerta principal al cuartel policial, quienes no tuvieron acceso al interior del recinto de la entidad.
Los actos delictivos se han incrementado aquí.
Las redadas
Las redadas policiales, además de ser ilegales son de las acciones que generan más repulsa en la población, ya que la mayoría de los apresados son inocentes que a veces se pasan dos días en la cárcel hasta ser depurados. La acción revela la ineficiencia de los cuerpos de inteligencia que deben conocer los delincuentes.

