Opinión

Dos planes y un fracaso

Dos planes y un fracaso

Leí con tristeza que por fin la Procuraduría tendrá un plan contra los feminicidios que contempla entre otras cosas la eliminación de las citaciones de futuros asesinos por sus víctimas.

Han tenido que morir casi doscientas mujeres para que por fin la Procuraduría acceda a esa petición y tendrán que morir varios miles más para que se entienda que solo organizando Comités Barriales contra la Violencia Doméstica se combatirá el problema.

Para crearlos he hablado de los CDRS cubanos, que son en realidad comités de mediación barrial y que han practicado la intervención de los habitantes de los barrios en los casos de violencia, cada vez que escuchan que un hombre golpea a una mujer, los gritos o sollozos de ellas, o sus hijos.

El procedimiento es fácil: cada vez que los vecinos de un barrio escuchen a un hombre gritarle, o pegarle, a su mujer deben ir en grupos de cinco o más a tocar esa puerta (lo cual tiene un efecto inmediato en la alterada conciencia del agresor) y demandar que sucede.

Si el tipo continúa en su agresión hay que abrir la puerta y entrar, aunque ello demande tumbar la puerta, agarrar al tipo, amarrarlo y llevarlo a la policía.

Cuando sucede el primer caso de este tipo, la primera intervención drástica de la comunidad, la voz se riega y entonces el agresor lo piensa dos veces, porque como he dicho antes, puerco no se rasca en javilla, a menos que estén las drogas y el alcohol de por medio, lo cual provoca estados alterados de conciencia y una intervención aún más drástica.

Algún día computaremos las victimas del alcohol en este país y no habrá Festival musical, con inversiones que superan las del Ministerio de Cultura, y una misoginia rampante, que valgan.

El segundo plan, es el de la anunciada evaluación de los maestros, que se supone puede hacerse en 45 minutos. Eso es un solemne disparate. La mejor evaluación de un maestro (como le dije al director de la Escuela de Bellas Artes) es la entusiasta participación y permanencia de sus estudiantes. Un profesor que de 25 alumnos pierde 24 debe ser cancelado ipso facto, porque la tarea de un educador o educadora es enamorar de su materia al estudiantado.

Las evaluaciones educativas no son solo de contenido, son actitudinales, y se pueden realizar mediante cuatro ejercicios, que repetiré en estos artículos, que demandan por lo menos un día, porque se hacen simultáneamente con una evaluación del grupo, síntesis y devolución de lo aprendido, nada costoso y nada complicado si se domina el método.

Hay que parar el reinvento de la fórmula del agua tibia.

El Nacional

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