Articulistas

Duarte es el único padre de la Patria

Duarte es el único padre de la Patria

Juan Pablo Duarte

El libro Duarte 25, escrito por el doctor Julio Manuel Rodríguez Grullón, es el resultado de una exhaustiva investigación sobre la vida y obra del fundador de la República Dominicana.

En el se destaca el ardor surgido en el corazón de Duarte de fundar una patria independiente de toda potencia extranjera, proyecto considerado muy riesgoso o prácticamente imposible por los separatistas, quienes conocían de la inferioridad poblacional de la parte este de la isla (unos 100,000 habitantes) respecto a la parte occidental (unos 500,000) por lo que deseaban que saléramos de los haitianos, pero que nos incorporáramos a una de las potencias de la época.

En esos momentos era Francia la potencia más interesada en recobrar el dominio de esta isla y cobrarse los daños causados a ellos por los haitianos durante su guerra de independencia y envía el cónsul Saint Denys a Santo Domingo con ese propósito, en enero de 1844.

Duarte, habiendo apreciado en Estados Unidos las ventajas de las libertades así como la representación de los intereses políticos en las cámaras en Inglaterra y habiendo estudiado dos años en Barcelona, afianzándose cada vez mas en su propósito, regresó al país en 1831, a entregarse en cuerpo y alma a libertar la patria.

Su lucha conllevó grandes sacrificios , así como elevada inteligencia y firmeza. Como era imprudente actuar libremente ante las autoridades haitianas, organizó con sus amigos tres sociedades secretas; la Trinitaria, la Filantrópica y la Dramática. El propósito se difundió al punto que, conocido por las autoridades haitianas, Duarte tuvo que exiliarse en Curazao, y cuando estalló el trabucazo de Mella, el 27 de febrero de 1844, Duarte no estuvo presente en los albores de la patria que él había creado.

Pedro Santana, en Azua, derrota al invasor Herard, pero no lo persigue y se repliega a Baní; el está interesado en crear pánico y justificar una invasión de tropas francesas, a luchar junto a los dominicanos contra los haitianos. Duarte había regresado 4 días antes de esta batalla; es enviado por la Junta Central Guberrnativa (JCG) a Baní, al frente de una división de soldados, e insiste en que se persiga a los haitianos; Santana se niega. Duarte, pudiendo haber atacado por su cuenta a los haitianos, al frente de sus soldados, es llamado de nuevo a Santo Domingo y regresa obedeciendo al poder civil legalmente constituido, algo que se negó a hacer Santana en 1849, luego de la Batalla de las Carreras, lo que inició el irrespeto a los gobiernos constitucionales en el país.

Al regresar, Duarte rindió detalles de los gastos incurridos en su viaje y devolvió el dinero que no gastó. Ejemplo de absoluta probidad para la historia política del país.

Los separatistas, auxiliados por el cónsul Saint Denys, triunfan en la lucha política contra los patriotas y Duarte tiene que volver al exilio, con la acusación falaz de traidor a la patria que fundó. Esta vez Duarte es enviado a Hamburgo, en Alemania, expulsado ahora por Pedro Santana, convertido en tirano separatista. De Hamburgo, Duarte va a Venezuela. Santana termina anexando el país a España.

Creciente ya el sentimiento de libertad, surge la guerra de la restauración. Duarte regresa al país el 25 de marzo de 1864 por Montecristi, ya con 51 años y habiendo pasado varios años en el ostracismo en Venezuela, para no ser objeto de discordia entre los dominicanos.

Los celos políticos no permiten a Duarte ocupar una posición destacada durante el gobierno restaurador. Incluso el Presidente José Antonio Salcedo no lo recibió.

Los celos políticos persiguen a Duarte hasta después de su muerte.
El hijo de Francisco del Rosario Sánchez, Juan Francisco Sánchez, persona influyente durante la tiranía de Lilís, pretende, en el 50 aniversario de la independencia en 1894, que el honor de Padre de la Patria , corresponda a su padre, no a Duarte. Lilís agrega a Mella
y surge la tríada espuria de tres padres de la patria.

En realidad, Duarte es el único Padre de la Patria.

Todo esto surge de la lectura del libro Duarte 25, del doctor Rodríguez Grullón, el cual, me parece, debe formar parte de la biblioteca de cada hogar dominicano.

Por: Ezequiel García Tatis
ezequielgarcia@gmail.com

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación