TEMPE, Arizona, EE.UU. (AP).- Los Cardinals de Arizona y las Eagles de Filadelfia tienen frescas en la memoria las lecciones que les han dejado muchas derrotas muy dolorosas.
Ahora que ambos equipos se miden esta tarde a la 1:00 y están a un paso del Super Bowl, pueden reflexionar sobre la forma en que los fracasos los han ayudado a llegar tan lejos.
Desde luego, los Cardinals han tenido una relación más cercana y añeja con la decepción en la NFL. Ocuparon en numerosas ocasiones el sótano divisional cuando jugaban en Chicago, San Luis o Arizona.
Y las Eagles, pese a que han permanecido siempre en Filadelfia, no han ganado una sola corona de la liga desde 1960. Aunque han cosechado más éxitos que los Cardinales, también conocen el amargo sabor de perder un partido importante, incluidas tres finales de la Conferencia Nacional y un Super Bowl en esta década.
Evidentemente, lo peor han sido las derrotas que hemos tenido, dijo el quarterback de Filadelfia, Donovan McNabb.
Para los Cardinals, una de las seis franquicias de la NFL que nunca han llegado al Super Bowl -Arizona era el único equipo de la Nacional que nunca había disputado una final de conferencia-, sólo hay recuerdos dolorosos. El permanecer con vida a estas alturas de enero es algo inédito para ellos.
Pero este plantel de los Cardinals tiene una apariencia y una actitud distintas, según el safety Adrian Wilson. Creo que este equipo es muy diferente a los anteriores, insistió Wilson, el jugador que más tiempo ha permanecido en Arizona, con ocho temporadas.
Lo digo simplemente porque creo que todos queremos realmente cambiar la historia de esta organización y no sentir siempre que se nos falta al respeto.
Siempre que salimos al campo, la gente tiene la misma idea en el inconsciente: Son los Cardinals. Hay que cambiar eso y hacer que los otros equipos lo respeten a uno.
Aunque otra vez Arizona no es favorita –los pronósticos más tímidos dan a Filadelfia una ventaja de cuatro puntos–, las Eagles saben que los Cardinals no serán pan comido. Ni siquiera Warner, el eterno optimista, cuyo currículum exitoso parecía incompatible con Arizona, estaba seguro de que los Cardinals tendrían semejante éxito.
