Negocio verde (1)
Este ciclo de escritos está dedicado a mis estudiantes universitarios, que lo han pedido, al igual que a mi amigo licenciado Omar Ramírez vicepresidente ejecutivo de la Comisión Nacional para el Cambio Climático. A ellos estas consideraciones puntuales sobre una realidad que nos hemos visto en planos de últimos lugares en cuanto a su aprovechamiento.
América Latina es campeona en el mercado de carbono: negocia ya unos 210,6 millones de dólares en el marco del Protocolo de Kyoto, cuya entrada en vigor en febrero de 2005 reanimó el alicaído combate contra el recalentamiento global. La región presentó unos 46 proyectos en el marco del Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL) del tratado, que podrían reducir unos 55 millones de toneladas equivalentes de dióxido de carbono (CO2), el principal gas invernadero, derivado de la quema de combustibles fósiles.
El récord sitúa a la región al frente, sólo después de Asia, de los esfuerzos en el mundo en desarrollo por reducir las emisiones de estos gases, responsables del cambio climático global Tierraameríca. 2008.
El cambio climático ha abierto fuentes de ingresos a muchos países pequeños que nunca han considerado esa posibilidad, con la ligera excepción de Cuba, Costa Rica y México. Consideremos las definiciones sobre el negocio verde, término que se basa en el derecho ambiental traducido a término popular como Quién contamina, paga, es decir que las grandes naciones que emiten todo tipo de contaminante deben cubrir una cuota establecida de compra a países que por su biodiversidad absorbente de contaminación, no lo hacen.
Pero vayamos más lejos en ese sentido, la bolsa de valores es el nombre de un mercado muy particular. Se trata de un lugar en donde se vende y se compra, como en cualquier mercado, pero donde el tipo de mercancías es diferente. En su forma más básica, en la bolsa de valores se intercambian pedazos de empresas (en términos financieros, acciones) que son puestos a la venta con el objetivo de obtener recursos. Pero no sólo eso, la bolsa de valores es cada vez más un mecanismo con el cual es posible vender y comprar cualquier cosa: deudas, derechos, expectativas, riesgos e incluso contaminación, Diana Sheinbaum 2008.
En términos sencillos, el principio que rige a la bolsa de valores es el siguiente: Si yo tengo algo que me sobra, y tú algo que te falta, no hay ninguna razón por la que no podríamos negociar con ese algo. Con este principio tan básico no debe sorprendernos que la bolsa exista desde hace varios siglos. El término bolsa empezó a ser utilizado en el siglo XV, cuando una familia de la nobleza belga inició el intercambio de valores. El apellido de esta familia era Van der Bürsen, que fue traducido como bolsa, Diana Sheinbaum 2008. Continuamos.
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