Ejemplo de México



El México que ha permitido al empresario Carlos Slim convertirse en uno de los hombres más ricos del mundo, es el México donde también se paga unos los salarios mínimos más irrisorios del planeta y con una espantosa pobreza. El contraste entre los extremos está relacionado con el modelo político y económico impulsado por el Partido Revolucionario Institucional (PRI) para preservar una dinastía que mantuvo por décadas del ejercicio del poder. En un país con alrededor de 120 millones de habitantes, con abundantes recursos, la riqueza y la pobreza han crecido al mismo ritmo. Pero en una suerte de ruptura con el pasado, el actual presidente Enrique Peña Nieto ha entendido que ha llegado la hora de que su país, que ocupa hoy el segundo lugar de las economías más sólidas de la región (después de Brasil), y que históricamente ha figurado entre las más importantes, se aboque a la transformación del modelo a través de reformas.

Cambios tan radicales como los impulsados en los sectores comunicación y energía no eran los que se esperaban de un gobernante postulado por el PRI. Tampoco que enfrentaría el monopolio que ejercían sindicalistas del sistema educativo a través de los gremios de maestros. Pero Peña Nieto, quien durante el proceso electoral dejó mucho que desear por sus limitaciones intelectuales, ha demostrado su decisión de revertir el panorama. Antes de abocarse a su programa de reformas lo primero que hizo fue convocar a los líderes políticos a un “Pacto por México”. Y aunque algunos en el camino le han sacado los pies, el Presidente no se ha detenido en su propósito de consolidar el sistema institucional, ahorrar recursos y crear las condiciones para fomentar la inversión nacional y extranjera.

Como para que se vean en el espejo países que no solo cuentan con exceso de demarcaciones, alcaldes, directores de Juntas Municipales, senadores y diputados, más privilegios irritantes, que nada tienen que ver con sus funciones, como el barrilito y el cofrecito (verbigracia República Dominicana), en el contexto de las reformas, Peña Nieto también se propone una consulta sobre la reducción de 100 de los 200 diputados plurinominales y de los 32 senadores electos bajo el modelo de representación. La iniciativa, que limita el clientelismo y la incidencia de los partidos políticos, es con el propósito de ahorrar recursos y fortalecer las instituciones. Hace unos meses que también Francia abordó una reforma territorial que redujo de 22 a 14 las regiones para ahorrar y descentralizar el poder.

Algunas de las medidas de Peña Nieto han sido duramente criticadas, pero él está consciente de que para cerrar la brecha entre la riqueza y la pobreza hay que acabar con los privilegios de la clase política e impulsar reformas radicales.