Opinión

El Bulevar de la vida

El Bulevar de la vida

«Siempre nos quedará París». Casablanca. De  Rick Blaine a Lisa Lund.

Ya lo sé, el tiempo que es el gran maestro, nos lo ha enseñado.

Ya lo sé. Fue Rafael Amor quien nos explicó -ayer hizo mil años- que no es lo mismo ver la vida si amanece, «que mirar en el crepúsculo su paso. Tener un sueño irrealizable, que tener un sueño destrozado. Presentir la flor, la primavera que mirarlas irse de tu lado, (…) aunque parezca, no es igual el desamparo: No ganar, no es lo mismo que el fracaso”.

Ya lo sé, Aura, la de las rosas. Lo sé. Sin embargo, tus lágrimas de hoy son el río de tristeza que te enseñará a navegar con mejor rumbo en el proceloso mar de la vida y sus intrigas. No olvides a Cabral: “En aprender a vivir se nos va toda la vida”.

La sombra de miserable mezquindad que hoy te impide caminar es la misma que mañana te servirá para encontrar el camino, para distinguir la luz y ver el sol de un grande y verdadero amor, que de eso y poco más se trata la vida, Aura, la de las rosas.

Hablo de amar y ser amado, de esforzarnos por los que amamos y nos aman, de construir un amor como un sueño y saber que más temprano que tarde, lo que permanece no es la boca que besamos, sino el beso que damos… la ternura.

Te recuerdo -y en este tema soy irreductible- que un amor sin respeto es como un jardín sin flores, una tarde sin sol, noche sin luna… Quien te irrespeta no te ama… Sé ama lo que se admira y se respeta. El amor es una veneración razonada, ay, Aura, la de las rosas, quiérete siempre mucho.

Como Lázaro de amor, levántate y anda. Soy tu amigo. Y aunque hoy sólo sea un faro de sombras en una bahía sin sol, te pido que como un rayo de luz vuelvas a iluminarnos la vida con tu risa y tus palabras… al fin, siempre nos quedará París. Siempre. Casablanca ya pasó.

 Por cierto, anoche, don José Ernesto Henríquez Félix me advirtió que eres de Las Águilas; le he dicho que no me importa, y que él no tiene derecho a exigirte ser del Licey sólo para que seas perfecta.

La imperfección humaniza, Rosa, la de las auras. Por eso, Amelia Vega tiene un lunar, Thalía tiene un marido, Cecilia escucha a Arjona, Lizbeth idolatra a  Enrique Iglesias… y tú no eres del Licey, Aura, la de las rosas. Buen viaje!!!!

El Nacional

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