Me ocurre cada año o cada dos. Le llaman el síndrome de la página en blanco y confieso padecerlo hoy. Por eso, esta repetición de julio de 2004. ?Qué hacer ante la angustia de una página en blanco?
¿Qué palabras escoger cuando el monitor no dice nada, las teclas no responden y las alboradas no florecen de sol ni de rocío?
El país pasa, las elecciones pasan, los presidentes y los gobiernos se van, y todo se repite y vuelve a comenzar.
Pasa la vida, y nosotros seguimos embadurnando páginas, garabateando penas y sueños truncos.
A este país siempre lo ha vencido una página en blanco.
Pasa el tiempo, se pasea la página en blanco frente a una frente cada vez más teñida de tiempo… y el monitor sigue en blanco o exactamente en azul, burlándose de nuestra ineptitud, de nuestra incapacidad para expresarnos, para atrapar temas.
Más que un féretro o sepultura, nuestro país ha sido siempre una página en blanco. Blanco de esperanza en manos limpias, nuevos caminos o ventanas abiertas, pero siempre es igual.
Aquí siempre terminamos con una página en blanco, con una página borrosa, garabateada de impunidad, manchada de latrocinio y un poco de sangre. Este país siempre ha sido una página en blanco, desde los maipiolos de Trujillo, homenajeados y reconocidos en calles y en páginas sociales, a los Doce Años y sus asesinos incontrolables.
Hace 25 años un presidente dejó una página en blanco para ocultar un crimen, y aquello fue como dejar la dignidad colgada de un asesinato; en 1999, ante la Asamblea Nacional, Leonel guardó unas páginas de su discurso, por si acaso Ramón Alburquerque perdía las formas y le dirigía un Entren tó C… discursivo. En sus palabras de toma de posesión, en 2000, Hipólito perdió una página quizás porque estaba en blanco y por ahí comenzó la cosa lo que mal empieza mal tiene que terminar. Y aquí seguimos, siendo apenas una página en blanco.
Por suerte, existe el amor, la amistad, los viernes y las Paola de cada cual.
Quiera Dios y la tarde que para ellas, para las suyas y para las mías, amigo lector, nunca tengamos una página en blanco como la que he tenido hoy. Con perdón.

