Opinión

El Bulevar de la vida

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Cronicanto a Las Ma-Pas

         Son madres y padres a la vez, por eso se autodefinen como MA-PAS.

 

         Sin embargo, ayer, Día de los Padres, pocas recibieron la felicitación debida.

 

         Las Ma-Pas son unas damas que, por viudez física, psicológica,  económica, -o sencillamente- por irresponsabilidad de los padres de sus hijos, han tenido que criar sus vástagos en la más absoluta soledad.

         Hablo de señoras viudas -en muerte o vida-, o divorciadas de unos señores que en el acta de divorcio incluyeron a los hijos de ambos, haciendo brotar en ellas la Juana de Arco de coraje que toda mujer lleva dentro, según mis fuentes, y se decidieron por dedicar su tiempo, salud y amor a la crianza de sus hijos… y en muchas ocasiones incluso a trabajar para mantenerlos.

         El día del padre tendrá que ser ampliado próximamente para incluir a Las MA-PAS, que son unas hormiguitas de ternura, con una capacidad de trabajo que no superamos los señores. Conozco a una madre, subgerente de un banco, que sin quejarse, despierta, viste y prepara el desayuno a sus hijos, los lleva al colegio, llega al banco, en su hora de almuerzo los busca, los lleva a casa, los alimenta, los cambia de ropa, vuelve al banco y en la noche les ayuda a hacer la tarea, adelanta la comida del otro día, y si en el banco se descuidan, alguna tarde saca tiempo para llevarlos al médico, un cumpleaños, o a la casa de un amiguito para una “juntadera”, como dicen los chicos de ahora.

      Tal que esto del Día de los Padres debe ser revisado cuanto antes.

         “El Querido”, diputado Crisóstomo, antes de su partida del Congreso y su entrada triunfal a la administración pública, tiene hasta el 16 de agosto para presentar un proyecto que supere su propuesta de Premio Nobel de la Paz para el Presidente Fernández. En ese proyecto debería ser proclamado el primer domingo de agosto como el día de “Las Ma-Pas”.

Ellas son unas excepcionales señoras que con su ejemplo de amor total hacia sus hijos, hacen brotar en uno la esperanza perdida, pues con todo lo vivido, -como un Mark Twain caribeño-, al  conocer a alguien, a uno no le importa ya saber si es gringo, francés o argelino, basta con que sea un ser humano… “peor cosa no podría ser.”

         Menos mal que existe la posibilidad cierta de su presencia, mis queridas Ma-Pas.

         ¡Felicidades con retraso!

         Los besos y los abrazos, el vino y las canciones van por la casa.

El Nacional

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