Las brumas de Petra Saviñón
Yo la encontré sin buscarla, por saludar a un viejo amigo, Bienvenido Álvarez Vega, su director, y de alguna manera también el mío, pues a «El Siglo» nunca lo cerraron, tan solo duerme en la historia del mejor periodismo nacional, para el recuerdo y los buenos ejemplos.
Si Sábato advertía descuidar de los genios porque a veces se hacen los muertos, uno aconseja sospechar de los poetas porque a veces se hacen pasar por azuanas periodistas. Petra Saviñón, Azua, 1976, me sorprendió.
Como don Bienvo no terminaba de cuadrar el diario del próximo día, yo pedí que me prestarán algo de leer por herir el tiempo. Y me trajeron un libro publicado por la Secretaría de Cultura en 2006.
Sólo les voy a decir, que del diario Hoy salí hacia donde Doralisa Báez, que es una especie de ministra adjunta de Cultura, a mendigar a su despacho para que en un vulgar acto de tráfico de influencias y nepotismo afectivo, sin solicitud formal ni licitación requerida por el ministro para estos casos, me donara un ejemplar de ese libro de Petra Saviñón. Se llama: Entre Brumas Buen provecho.
OASIS. Recorrí todos los caminos/sólo para descubrir/ que la paz empieza en tu rostro.
CONTRAPUESTA. Paraíso de sueño tu boca/Dulce destierro mi agonía en tus ojos/En tus manos, el corazón de la paloma en sacrificio/
Mis sentidos, absolución de todas las virtudes/Torre de Babel el tiempo
Arca de Noé mi sexo/ Tu cuerpo desnudo, redención sublime.
MATERIALES. Unas manos diligentes/Una espalda que se arquea/
Una lengua de venus en entrega/ Una figura geométrica/ Recipiente/Dispuesta.
Una garganta que esparece gemidos en tu puerta ¿Qué más necesito para ser tu dueña?
¿QUÉ IMPORTA? Llévame suave, despacio/ al sinfín aletargante/ Redúceme, libérame, átame/ no escuches si te grito: ¡déjame! si te ordeno ¡márchate!
No hagas caso, no hagas caso a mi resistencia cobarde/que es tibio tu colchón y es un infierno desearte/pero los dioses están ocupados y no van a reprocharme.

