Williams, utilidad y poder de la Comunicación
El caso del Senador Alejandro Williams, (PLD-SPM) demuestra el poder y la utilidad de los medios de comunicación en la lucha política, y especialmente en la construcción de la «realidad» como suma de percepciones de una colectividad.
Todo surge del dolor partidario y clasista de una derrota bien merecida pero mal aceptada, como la frase de Emiliano Tejera ante el cadaver de su hijo, descuartizado por haber atentado contra el presidente Cáceres: «Bien muerto, pero mal matado.» Y es que, sectores del hoy demorado PRSC no podían vivir con la frustración de tener que aceptar que un cocolo sin experiencia ni abolengo, acompañado tan solo del arma que en el país inauguró el perínclito de Navarrete: el clientelismo, haya despojado de una senaduría a quien la consideraba SU propiedad.
Algo habia que hacer para que pagara la «afrenta» el novicio senador, que es lo más parecido a ciertos presidentes ya padecidos que luchan por el poder y cuando lo alcanzan no se les ocurre qué hacer con él. Había que hacer algo contra el atrevido muchacho, tan ignorante en lides políticas como solidario en asuntos sociales, (y de ahí su triunfo en un mercado clientelar huerfano de ideología, discurso, fe. )
El argumento de sus ausencias a las sesiones del Senado no era válido, ya que otros senadores tan útiles e importantes para sus provincias y su partido como A.Bautista, R.Rodríguez o Chú Vásquez competían con él por el liderazgo en el número de faltas. Fue entonces cuando alguién recordó la comunicación política y su poder; y en un momento de extrema lucidez para el mal, también se acordó del efecto negativo que en la opinión pública dominicana tiene el defraudar al Medicaid estadounidense. Así, una tarde, ¡cáspita! un medio de internet informó que Williams estaba siendo investigado por las autoridades del Medicaid en USA; la nota fue filtrada a medios escritos y televisivos, creándose un alud mediático de impresiciones, calumnias y medias verdades. El inexperto senador no reaccionó en las primeras 24 horas ¡craso error! permitiendo que los medios construyeran la «realidad», la percepción de que era un defraudador del Medicaid, y en casos como este, se sabe que la verdad es lo de menos. El legislador regresó al país, negó con rotundidad las acusaciones pero el daño ya estaba hecho, la flecha estaba en el aire: la estrategia comunicacional había rendido sus frutos, con la agravante de que las mesquindades peledeístas de SPM se sumaron a la fiesta suspendiéndolo sin ni siquiera escuchar su defensa, y la rueda sigue girando en su contra. ¿Y ahora, quién recoge lo vertido? ¡Poder de la comunicación para dañar o salvar!
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