Opinión

El Bulevar de la vida
Cuando se quiere se puede

<STRONG>El Bulevar de la vida<BR></STRONG>Cuando se quiere se puede

Ocurrió hace unos días. Interesado en desentrañar los hilos que conducen a las supuestas actividades de narcotráfico de Pascual Cordero Martínez, El Chino, las autoridades confirmaron que su hermana, una enfermera al servicio de Salud Pública, en pocos días había realizado operaciones financieras por unos 30 millones de pesos en diversas entidades bancarias, incluida el Banco Central.

Y entonces, el Banco Central y las demás autoridades hicieron lo que tenían que hacer.

El asunto fue sencillo: Cuando una humilde empleada movió en 36 horas unos dineros cuya procedencia no podía demostrar, se dispararon las alertas del sistema financiero nacional y la superintendencia de Bancos, iniciándose de parte de la Fiscalía del DN, un trabajo de inteligencia que permitió, con una eficiencia de ensueño, desenmascarar el verdadero trabajo de la dama.

 ¡Aplausos!

¿Pero, por qué estas alertas sólo se disparan en circunstancias especiales, sabiendo como se sabe que, obedientes a la ley, nuestros bancos informan automáticamente a las autoridades del sector toda transacción que supera el monto de los 10 mil dólares?

Una vez más, en nuestro país las leyes son una vaina que están allá lejos de la justicia, para ser aplicadas a quien convenga, cuando convenga, y si conviene,  o como diría el sociólogo Raymon Pozo y Céspedes… “a sigún”.

Ojalá y esta acción excepcional y plausible de nuestras autoridades de la fiscalía, el sistema financiero y la superintendencia de Bancos, se aplique también a los funcionarios públicos que sin haber declarado nunca bienes, ni pagado impuestos, en 72 meses compran villas, construyen y mantienen palacetes en fincas de ensueño, pero, ¡Qué cosas, no! El poder no se entera. Otros llegan a un gobierno quebrados. Y desde un puesto de 150 mil pesos mensuales renacen como un ave Fénix borracha. Un señor compra un pent house, una villa, una finca, y las mantiene; realiza transacciones multimillonarias en nuestros bancos que lo informan a las autoridades… pero nada pasa… al fin, nadie es tan ciego como aquel que no quiere ver.

Con este caso, queda demostrado que cuando las autoridades se deciden a hacer su trabajo, cuentan con un sistema financiero y un aparato jurídico más eficiente que unas flores con poema después de un olvido, para luchar contra el lavado de activos, el robo en el Estado o el narcotráfico y sus garras.

Felicidades a las autoridades competentes e incluso a las incompetentes, pero más allá del Gringo y su hermana enfermera también vive gente, mis señores, gente en las montañas, gente en las marinas, y que además son buenos vecinos, según me cuentan.

Poca delincuencia hay, seguras son nuestras calles, para tanta impunidad como padecemos.

El Nacional

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