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El Gordo Oviedo

El Gordo Oviedo

Creo que será difícil volver a transitar por los predios de Las Damas, donde coincide con la Isabel la Católica y hay un parquecito que es el más bello de la Zona Colonial: Parquecito de los Enamorados, por sus asientos redondos y rosados, y ahora Julia de Burgos, porque contiene la más hermosa escultura de la poeta nacional de Borinquen, en ese parquecito se celebraba cada año el cumpleaños del Gordo Oviedo.

Si se quería tener una idea de las personas que conforman ese amplio arcoíris que se llama “ izquierda”, había que asistir a esos cumpleaños, porque ahí se daba cita todo aquel o aquella que tuviese una visión alternativa del país, y sobre todo, los y las militantes de todas las corrientes dentro de la izquierda, todos los movimientos cívicos, todas las tendencias, desde De Moya, y su incipiente movimiento Gay, hasta las “Gueyas”; las llamadas “viudas eróticas”; el movimiento negro; hasta la izquierda de larga data (el Gordo ingresó al 1J4 en septiembre del 1961, al núcleo de San Juan Bosco, orientado por Fidelio Despradel); fue co-fundador de Línea Roja y luego del PTD.

Co-participe de múltiples eventos internacionales, en Mayo del 68 el Gordo estaba en Paris, como parte de una delegación del 1J4; y era como hermano de Lula y militante del PT brasilero, en cuyos eventos era muy celebrado porque era lo que más se parecía a la izquierda brasilera, con su música, su baile, su sentido del humor, su manejo de la sexualidad de y en la izquierda siempre con un gran dejo de risa y gracia; del gozo de la vida.

Por eso el Gordo fue fundador del PIF, Partido de la Izquierda Feliz, y del PIE, Partido de la Izquierda Erótica, y es el único hombre de izquierda que motivó un movimiento entre sus amigos: MAGO, Movimiento de Amigos del Gordo Oviedo.

Hay una lección fundamental del Gordo para la izquierda dominicana, para el movimiento alternativo: luchamos para ser felices, no hay líder que logre encantar a las masas con la severidad, la distancia, la cuadratura.

El Gordo tenía tanta ascendencia entre la juventud porque solo decir “El Gordo” provocaba una gran sonrisa, y no porque era un cómico, sino porque todo él, con sus grandes comilonas, sus cumpleaños en el parquecito, su baile (el Gordo era un gran salsero y sonero) era un cálido abrazo, un puerto abierto donde ir a consultar su aguda visión política, su siempre disposición a escuchar, a recibir, a consultar, a buscar consenso.
Erudito político, nunca lo evidenciaba en público, porque no le interesaba alardear de nada, porque odiaba las falsas posturas.
Como dije, sin él, perdemos tod@s.

Por: Chiqui Vicioso

luisavicioso21@gmail.com

El Nacional

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