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El Gorrión de París se apagó hace 50 años

El Gorrión de París se apagó hace 50 años

PARiS.  AFP.  Conocida en el mundo entero por su gran éxito «La vie en rose», la voz de Edith Piaf, el «gorrión de París» se apagó hace 50 años, tras una vida marcada por tragedias personales que enlutaron su gloria.

Siempre se dijo que había nacido bajo un farol, en una calle del barrio parisino popular de Belleville. Pero se trata probablemente de una leyenda alimentada por la propia cantante, según el libro «Piaf, un mito francés» que acaba de publicarse en Francia.  

Hija de un contorsionista de circo y una cantante callejera, Edith Giovanna Gassion -su verdadero nombre-, nació el 19 de diciembre de 1915, en realidad en un hospital de ese mismo barrio, según consta en las actas, pero lo cierto es que llegó al mundo rodeada de miseria.   En sus mamaderas -otra leyenda sin duda- se dice que había vino tinto.  

Piaf dejó la casa de sus padres siendo aún adolescente y tuvo una hija, Marcelle, con un primer amor de juventud, mientras seguía cantando en las calles.

 La pequeña murió de meningitis dos años más tarde.   Rápidamente se hizo notar por la calidad de su voz y grabó su primer disco en 1936, antes de iniciar su carrera en el music-hall que la condujo a la fama.   En 1946 grabó su gran éxito «La vie en rose» (la vida en rosa), escrito por ella misma. Fue la primer artista francesa en conquistar Estados Unidos.  

El amor de su vida, el campeón de boxeo Marcel Cerdan, casado, murió trágicamente en 1949 en un accidente aéreo entre París y Nueva York, adonde viajaba para reunirse con ella.   Pero Piaf conquistó muchos otros corazones -la lista es interminable- y ayudó a lanzar a la fama otros artistas, siempre hombres: Charles Aznavour, Yves Montand, Georges Moustaki, Charles Dumont y Atahualpa Yupanqui, con quien aceptó compartir el escenario en 1950.  

En la cúspide de su fama llevaba la vida de una estrella de rock actual, con dos secretarias, chofer y cocinera, mucamas y un empresario.

  Uno de sus grandes éxitos, la canción «La foule» (La multitud), que habla de una pareja de enamorados enfrentados al anonimato del gentío, y que grabó en 1957, nació en América latina.  

Cuatro años antes, Piaf estaba de gira por Buenos Aires y escuchó la canción «Que nadie sepa mi sufrir», un vals criollo compuesto por Ángel Cabral en 1936 con letra de Enrique Dizeo, grabada en aquel entonces, entre otros, por Alberto Castillo y Hugo del Carril.  

La «môme» quedó flechada con la melodía y se la llevó a París, donde el compositor Michel Rivegauche, cuyo verdadero nombre era Mariano Ruiz, le cambió la letra y la convirtió en «La foule».   Piaf padecía al final de su vida una dolorosa artritis reumática que deformó su cuerpo y exacerbó su adicción a la morfina y al alcool.

Murió el 11 de octubre de 1963 a los 47 años, pero medio siglo después, sigue siendo la cantante más querida de Francia.   La reciente película sobre su vida, «Piaf» (2007) valió un Oscar a su intérprete, Marion Cotillard. Nueva York, ciudad fetiche de la artista, también le rinde homenaje este mes.

El Nacional

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