Al “canciller rojo” Miguel Mejía
El general vietnamita Vo Nguyen Giap, que enfrentó a japoneses, franceses, norteamericanos, chinos y camboyanos en una jornada épica sin parangón en la historia, falleció en su hogar de Hanoi, el día cuatro de este mes de octubre, a los 102 años de edad, y tras su desvanecimiento, se extingue el último patriarca de una generación irrepetible.
Ocho días después, el día doce, se realizaron las exequias del legendario héroe vietnamita, solo superado en grandeza al tío Ho Chi Minh, Padre de la Independencia de Vietnam, en Ciudad Hanoi, ante un mar humano que acudió a rendir el último tributo al brillante estratega y genio militar.
El presidente Juan Bosch enseñó a los dominicanos que tío en el Lejano Oriente se asigna a quien sustituye a un padre cuando muere. Ho es el tío y el padre de Vietnam. Su original nombre fue Nguyen Ai Quoc.
Nguyen Phu Trong, secretario general del Partido Comunista de Vietnam, formalizó la despedida del héroe de cinco guerras, valorando los sacrificios ingentes y la ponderando la huella de gratitud indeleble de los vietnamitas con el extinto general, que nació el 25 de agosto de 1911 en Lec Tuy.
Los restos mortales del patricio vietnamita fueron conducidos hasta su aldea natal de Vung Vhua-Dao Yen, en la central provincia de Luang Binh, cargando su féretro soldados en uniforme de gala, y ante la presencia del presidente Truong Tan Sang, mientras Nguyen Xuan Phuc, dirigente del Buró Político, leyó el panegírico al genial guerrero.
La omnipresencia del imperio logró minimizar el deceso del general Vo Nguyen Giap, y en nuestro país, solo Diario Libre insertó una nota el día 10, de 135 palabras y una foto dos por dos, como una esquela, del general Vo con su uniforme de gala y sus cuatro estrellas, y El Nacional una columna íntegra, el doce, reseñando el funeral. Pero el imperio no podrá nunca con todo los recursos que dispone, escamotear la grandeza del general Vo, que enfrentó al Mikado en la II Guerra Mundial; echó a Francia de Vietnam que ocupaban desde 1860, cuando hizo añicos a 17 batallones ó 16,652 soldados en la batalla de Dien Bien Phu el 7 de mayo de 1954, y la proeza de construir en meses red de los famosos túneles de Cu Chi.
A través de ellos se transportaban tropas y artillería, hasta colocarlos justo en las montañas que rodeaban la llanura de Las Jarras donde estaba enclavado Dien Bien Phu y sus fortines circundantes, en 55 días de asedios, no obstante la resistencia heroica del general Christian de Castries.
Vo fue actor en la Conferencia de Chingsi, mayo en 1941, donde se fundó el Frente de Liberación de Vietnam, que traduce Viet Minh, junto al tío Ho, y cuando Japón se rindió a Estados Unidos en 1945, se proclamó la República Democrática de Vietnam, designando a Vo jefe del Ejército Popular.
La Conferencia de Ginebra de 1954 dispuso la división de Vietnam en dos estados, norte y sur, con el diseño perverso del imperio, que de inmediato dispuso 30 mil “asesores”, pero tanto Ho como Vo no se amilanaron ante el nuevo reto, organizando al Ejército del Pueblo, y con el apoyo de la entonces URSS, iniciaron una guerra de desgaste, de golpeó sorpresa y retiro relámpago, en la selva y en pantanos, trampas de púas de bambú hundidos en los arrozales.
Además respiraban con una cañita de bambú, y el Vietcong, término despectivo del imperio a los vietnamitas del Norte, apócope de Vietnamita-comunista, logró imponerse al imperio más poderoso que ha conocido la historia, y el 29 de abril 1975, ese imperio fue derrotado, huyendo vergonzosamente a los portaaviones y flota estacionada en la rada de Saigón, hoy Ciudad Ho Chi Minh.
Guerra que costó al contribuyente norteamericano más de US$ 150 mil millones, 60 mil muertos, lanzó más bombas, napalm y desfoliantes que en la II Guerra Mundial, a Vietnam más de un millón de muertos y la destrucción del 70% de los poblados y aldeas.
En 1978 Vo dirigió la ofensiva para eliminar los Jemers Rojos de Camboya que dirigía el genocida Pol Pot, logrando su objetivo en 20 días, y en enero de 1979 el ejército de China penetró por tres frentes en Vietnam, y Vo los echó y derrotó causándoles 20 mil bajas, siete mil desaparecidos y 15 mil heridos.
Escribió Guerra del Pueblo, Ejército del Pueblo y La Cuestión campesina, eje central de su estrategia guerrera.
Esa es la “Hoja de Vida” de uno de los genios estrategas más luminosos de la historia, que vivió como predicó y actuó en consonancia con una filosofía de concebir el corto trayecto que llamamos vida, para servir, no para servirse, y al despedirse sin despedirse, la grandeza se esparce más por la humildad de cómo vivió.
POR: UBI RIVAS

