(6)
Lo que Stanton clasifica como las fuerzas del entorno (quinta actividad de su categorización de elementos del marketing), provenientes de los factores demográficos, de las condiciones económicas, de las tendencias sociales y culturales, de las fuerzas políticas y legales, de la tecnología y de la competencia, posibilitan en el politing —a través de las encuestas— más de la mitad de sus fases de desarrollo: análisis, previsión, objetivos, estrategias, tácticas y control.
Sin embargo, la publicidad política (cuarta actividad en el politing) tiene un desarrollo similar —respecto a la creatividad— en las aplicaciones técnicas y a la mezcla en el marketing comercial. Y es ésta, precisamente, la razón de que esta actividad, por lo regular, sea desarrollada por una agencia especializada, tal como se practica en los EEUU y otros países con sistemas liberales.
Tal vez la diferencia entre la publicidad comercial y la publicidad política descanse en lo tangible e intangible del sujeto a anunciar. Mientras en la publicidad comercial el sujeto es un bien o un servicio que será demandado por un usuario, en la publicidad política el sujeto anunciado es un candidato con promesas que, por lo regular, saben a demagogia y se convierten en intangibles a los que hay que aderezar muy bien para que puedan ser comprados por los ciudadanos o electores.
La mezcla, que en el marketing comercial alcanza variables controladas y no controladas, y que incluyen una política del producto en el punto de venta —el merchandising—, atraviesa en el politing un abanico que alcanza múltiples elementos, posiblemente tan vitales como en el propio marketing: ideologías básicas en el candidato mercadeado y sus competencias, programas, perfiles, dinámicas coyunturales y estructurales del mercado electoral pasado y diagnósticos del presente, segmentación de electores por biología, cultura y necesidades, imágenes conceptuales de los candidatos competidores, archivos básicos para el desarrollo de las campañas negativas, análisis de la publicidad política de todos los partidos, y los planes de medios y sus soportes.
Pero dentro del politing hay un ingrediente que se escapa del marketing comercial: la propaganda. Este elemento, que de por sí requeriría de todo un estudio en virtud de que representa el aspecto fundamental del activismo y expansión ideológicos, es la sal, el verdadero sazón de todo el proceso electoral y de todo sufragio en donde se ejerza el sagrado derecho de elegir y ser elegido.
Jean Zune, un estratega en comunicación política franco-venezolano y quien visitó el país en varias oportunidades convidado por Jacinto Peynado, señala que la labor fundamental de todo partido político es la propaganda, no la publicidad política, y aduce que la publicidad es como la punta del iceberg: que se ve, que es muy llamativa, que es muy bonita, pero que lo que la sostiene es toda la masa de hielo que hay por debajo, que no se ve y que es la propaganda. Agrega Zune que la propaganda es la función básica de un partido político

