Opinión

El que venga atrás que arree

El que venga atrás que arree

La idea es avanzar, viniendo de atrás, arrinconando a Hipólito Mejía, candidato puntero y potencial ganador en las elecciones presidenciales del 20 de mayo. Cogerlo fuera de base, es decir, de contexto. Ni siquiera les preocupa a los estrategas de Danilo Medina poner distancia entre los funcionarios corruptos y su proyecto.  El espectáculo de su proclamación contaba con señeros actores que le restan votos, sin embargo, evitan discutirlo.

Aún el imprescindible protagonismo del presidente Leonel Fernández resulta objetable, hasta el momento,  por cuanto anda, como el caracol, con una carga de impopularidad. Eso no favorece a un candidato rezagado en un 32%.

Hacerle el juego a la estrategia del PLD y su candidato presidencial, es lo menos indicado. Nadie, con tantas ventajas y los vientos soplando a su favor, se coloca a la defensiva. Es el caso de Hipólito Mejía. Que se defiendan los que están abajo.

Quien tiene que resguardarse de la mala compañía, los precios altos, la violencia, el descalabro en el comercio y las fuerzas productivas, es el candidato oficialista, corresponsable de las calamidades por las que atraviesa el pueblo dominicano.

Es buena noticia que el candidato del PRD va favorecer a los productores agrícolas condonándoles sus deudas, bajando los intereses o destinando fondos para salvarlos de la  quiebra, por culpa de la administración del PLD. Recuperará a un sector maltratado por el PLD de Danilo Medina, que aporta alimentos y divisas.

Lo que no es una buena noticia es que la coima  o comisiones de los funcionarios que manejan grandes presupuestos gastados en las obras más costosas, ronda un 80%, no de un entendible 10%, como admitió Balaguer, en su momento.

Pasemos a revisar cada una de estas grandes inversiones públicas,  y comparemos lo invertido con el costo real. No estoy exagerando.

Dejémonos de tonterías. Hagamos cálculos acerca de cuántos hospitales, escuelas, acueductos, canales de riego, quintales de semillas para la siembra, y cuántos empleos dejó de percibir la población debido a este 80% que probablemente se queda en los bolsillos de los funcionarios corruptos.

Danilo Medina sabe que no tiene moneda para devolver. Que tampoco debe esperar a ser presidente –si logra serlo- para entrarle a latigazos a compañeros del PLD, incluso en el mismo comité político. Daba un giro hacia atrás, y estrenaba el foete el mismo día de la proclamación. Todavía los tiene en su propia casa y no lo hace. ¿Por qué?  Simple: porque se queda sin dinero de campaña, jefes de campaña ni componedores intermedios.

Ese no es el problema de Hipólito Mejía. De manera que bailar el ritmo de la aclaración y el desmentido, donde no se necesita, es innecesario.

El que venga atrás que arree.

El Nacional

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