Es la versión caribeña de la obra del inglés J.R.R.R Tolkien, El Señor de los Anillos, que comenzó a escribirse en 1917. La mitología del El Señor de los Anillos se desarrolla en la Tercera Edad del Sol de la Tierra o Edad de los Anillos de Poder. Hablamos de miles de millones de años atrás.
El Señor de los Anillos de Poder de la República Dominicana se va, pero no se va. Se tomará unas vacaciones. Su trono lo deja como legado temporal a uno de sus súbditos confiado en que no será traicionado, pues sus lacayos se quedan en el Palacio y sus alrededores para garantizar que todo siga bajo su divino control.
El Señor de los Anillos del Caribe inunda la ciudad con un ¡Hasta pronto! y con un ¡Hasta LuegoSu trono perdurará más allá de su propia existencia… Tiene los Anillos de Poder en sus dedos. Dice no tener las debilidades de Aquiles, el héroe de la Guerra de Troya creado por Homero en la Ilíada. Por lo tanto, no será asesinado por ninguna flecha envenenada disparada a su talón.
La saga del Señor de los Anillos de Poder no se detiene. Continúa. Se extiende más allá del 16 de agosto. A partir de ese día comienza un capítulo titulado, el retorno del Señor de los Anillos con el mismo guión y los mismos actores de la vida real.
Este Macondo que algunos ilusos insisten en llamar país, en realidad es una ficción. Este Macondo seguirá invariable la ruta de lo absurdo. Somos bizarros esclavizados por el ridículo.
El Congreso, la Justicia, los Medios de Comunicación, y el Dinero, son algunos de los anillos de poder que tiene en sus manos el Señor de los Anillos de Poder. Por eso dice hasta pronto o hasta luego. Con tantos anillos en sus dedos, con tanto poder en sus manos, nadie duda que vuelva, incluso antes de lo programado. El escenario es suyo.
Él dice ¡Hasta Pronto!. Yo digo: ¡Hasta Nunca!

