Agreste y tórrido, con sus ríos que languidecen, sus costumbres y su gente que a golpes de azadón y sudor hacen renacer la esperanza cada día: “El Sur también existe”.
Y de eso está muy consciente el presidente Danilo Medina.
En efecto: El primer mandatario de la nación dio una mirada hacia esa basta región y depositó en ella una gran responsabilidad al otorgarle la sede de la próxima versión de los Juegos Deportivos Nacionales a las provincias Peravia, Azua y San José de Ocoa.
No podía haber escenario más idóneo para dar a conocer la noticia, que el acto de clausura de los XIV Juegos Deportivos Nacionales Hermanas Mirabal 2018, cerrando con broche de oro una jornada histórica.
Más de 4,500 deportistas, entre atletas, entrenadores y técnicos, hicieron realidad un sueño de los habitantes de las provincias Hermanas Mirabal, Espaillat y Duarte.
Y ellos no defraudaron.
Salcedo, Gaspar Hernández, Moca, Bonao, Tenares y Puerto Plata aportaron su entusiasmo y vigor para hacer de los Juegos su gran fiesta deportiva.
Los responsables de la sede grabaron su huella en la justa atlética con novedosas incorporaciones de tecnologías y disciplinas deportivas.
Ahora, por tercera vez en la historia del evento nacional (Barahona 1981 y San Juan 1992), el Sur tendrá la palabra y la oportunidad de demostrar una vez más que es una fuerza pujante del desarrollo país.
El otorgamiento de la sede está contenida en el decreto 447-18 de la Presidencia de la República, que ordena al Ministerio de Deportes fijar una fecha, conformar un Comité Organizador y organizar los juegos conjuntamente con el Comité Olímpico Dominicano, el Consejo Nacional de la Discapacidad, el Comité Paralímpico Dominicano y las federaciones deportivas.
Autoridades deportivas, funcionarios públicos y privados de las provincias de Santiago, El Seibo y Hato Mayor tenían la esperanza de que la sede de los XV Juegos Deportivos Nacionales le fuera otorgada. Deberán esperar.
Mientras la región Valdesia (Azua, Peravia y San José de Ocoa) celebra la oportunidad que se le ofrece de demostrar una vez más que El Sur también existe.

