Leí en el diario “Hoy” del día 5, un interesante artículo aromatizado de psicología social y con morfología tipo “doble imagen en espejo”, autoría del colega doctor José Miguel Gómez y titulado Al PLD, más le vale prevenir que lamentar, en el cual se hace hincapié en que los dos líderes, Danilo y Leonel, necesitan hacer público un sentimiento de ‘cercanía’ y empatía donde ellos validen mutuamente sus respectivos liderazgos para que sus sistemas de creencias se aproximen y así, en vez de beber el cáliz de los chismes de los compañeros, se apresuren a beber el cáliz del reconocimiento mutuo sin lejanía, para que esa cercanía haga posible una nueva victoria del PLD en el 2020.
El psiquiatra JM Gómez hace una descripción arbitraria, de cómo estaría hoy estructurado el sistema de creencias de uno y otro líder, y suponiendo que haya acertado en su diagnostico, pues queda claro que de ellos dos depende no solo su propio futuro, sino también la permanencia del PLD en el poder. Esto es así porque tanto Danilo como Leonel ya descubrieron lo vertiginoso que es el poder, lo larga que son las expectativas de los ciudadanos para la brevedad de su mandato, cómo exageran los adversarios sus equivocaciones y cómo la indiferencia de muchos de sus compañeros se exacerba de un modo pertinaz y hasta insensible tan pronto quien encabeza el poder deja de ser fértil para ellos. Y todo porque el poder tiene el encanto y el perfume de la mujer buena hembra, su sonrisa nos invita a besarla, pero después del beso ella se vuelve para decirnos: “Ahora mis otros pretendientes te odiarán y perseguirán.”
Creo que los líderes de Estados saben que tanto en el poder como después de salir de él, tienen que librar la misma batalla del antipoeta verdadero: demostrar que la antipoesía y gobernar llevan ritmo, contenido, ocasionalmente emoción y un toque de surrealismo. Balaguer fue un intérprete del poder y bloqueador de intrigas, Leonel se ajustó al ritmo y Danilo se apega al contenido y ternura del poder, empero ninguno ha olvidado que es una montaña rusa surrealista. De ahí que la pregunta hecha por el psiquiatra JM Gómez de “¿cómo se siente Danilo, dos periodos y nunca jamás, no tiene espacio internacional ni nacional para contextualizar, no escribe, no tiene otros ocios que no sea ser político…..?”, de ninguna manera debe significar para el presidente, una especie de destino fatal que ha de cumplirse al pie de la letra.
Durante los años que ha gobernado, Medina ha seguido, según se observa, el siguiente tríptico: 1) elevar hasta un nivel perceptible de justicia la condición social de no menos de dos millones de gente pobre; comprendió que era un bochorno que la distancia entre el Estado y los pobres fuera más larga que la isla, 2) aceptar el desafío de iniciar, sostener e impulsar la educación en todas sus fases y componentes, aun a sabiendas de que nuestro sistema educativo era un laberinto de ideas falsas pero que tenía una verdad: era susceptible de hacerlo abarcador, enderezarlo, nutrirlo y elevar su autoestima y hasta su competencia, y 3) a pesar de que la nuestra es una sociedad donde el fárrago de ideas y el fariseísmo aparecen como consignas imperecederas de la oposición, insistió, aunque no se notara que lo hacía con vigor, en llevar agua potable a todas las comunidades.
Nadie puede acusarlo de que no haya sido exitoso en los dos primeros puntos, y el tercero, referente al abastecimiento de agua, el hecho de que salga del poder en el 2020 no significa que abandone ese propósito, pues no creo que se convierta en un expresidente sedentario y marmullón ya que como estadista ha de poner su experiencia al servicio del país y del nuevo gobernante del Partido, que nadie duda será Leonel.
Finalmente, digo que como Danilo nunca ha llevado una vida cenobítica, su imperativo no será el descanso sino escribir y publicar sus memorias sobre la cotidianidad, las amarguras, las canalladas de individuos que les parecían honorables, las satisfacciones, las hipocresías que escucharon sus oídos, las rapacidades y codicia de muchos y las raras peticiones que le hicieron durante su paso por el poder.
Como ya es tiempo de que las universidades y escuelas de Educación Media y Superior, inviten a sus gobernantes como conferenciantes, pues Medina tiene una gran oportunidad para explicarles a los ciudadanos las motivaciones que lo llevaron a tomar determinadas decisiones de Estado. En resumen, no tendrá que salir “en busca el tiempo perdido” como Marcel Proust.

