Transitar en las noches por las calles y avenidas de Santo Domingo es correr el riesgo de terminar en el hospital, en el cementerio o con el vehículo destruido. Las luces altas e ilegales con que transita la mayoría de los automovilistas y las imprudencias de los conductores de minibuses y autobuses imprimen gran peligrosidad a las noches en la capital dominicana. Muchos colocan las luces de neón, que no están permitidas por la Ley de Tránsito.
A esto se agrega que muchos conductores de motocicletas, minibuses y autobuses transitan sin luces, por lo cual aumenta la peligrosidad del tránsito.
Al problema se añade la colocación de obstáculos en las vías públicas sin ninguna señal que advierta el peligro.
Quienes más riesgos tienen son los conductores que observan rigurosamente la Ley de Tránsito, que con frecuencia son sorprendidos por automovilistas que han hecho de la imprudencia un estilo de vida.
En las noches, cuando los policías de tránsito brillan por su ausencia, una gran cantidad de personas sale a conducir bajo los efectos del alcohol ingerido en los bares y discotecas que proliferan en la ciudad, y de manera imprudente violan las luces de los semáforos, aumentan la velocidad de sus vehículos y hacen rebases indebidos, que en ocasioines son causantes de muertes.
Las luces altas, usadas en las carreteras para ver a largas distancias y evitar que el conductor sea sorprendido por objetos o situaciones inesperadas, se convierten en elemento causante de tragedias en las calles y avenidas.
En las ciudades alumbradas, donde los conductores se encuentran a corta distancia, la luz alta quita la visibilidad al conductor que transita en sentido contrario y provocan aparatosos y mortales accidentes.
Muertes, invalidez y mutilaciones de conductores y pasajeros son el resultado de esas impruedencias.
El porblema es que las pPersonas, los vehículos y otros objetos no se ven igual que en el día, por lo que es necesario que las luces estén apropiadamente orientadas y funcionen correctamente, para así evitar circular con faroles quemados.
La situación se vuelve más peligrosa en avenidas como la George Washigton, España e Independencia, donde se producen situaciones imprevistas en el tránsito.
En esas avenidas con frecuencia los conductores son sorprendidos por patanas estacionadas o materiales colocados sin las señales que indiquen a los conductores que están frenten a una situación de peligro.
La situación es más grave cuando una luz alta, usada indebidamente impide a ese conductor ver el peligroso.
La prudencia aconseja al conductor usar la luz alta en campo abierto o calles oscuras, para no cegar a los demás y no conducir a altas velocidades.
UN APUNTE
El peligro de las luces altas
Las luces altas, usadas en las carreteras para ver a largas distancias y evitar que el conductor sea sorprendido por objetos o situaciones inesperadas, se convierten en factor de tragedias en calles y avenidas alumbradas. Su uso en las ciudades provocan obstaculizan la visibilidad de otros conductores.
