Conté en mi artículo anterior que en Somalia murieron 6 millones de personas, fundamentalmente niños y niñas, de hambre y enfermedades prevenibles.
La humanidad se horrorizó con las fotos de los cuervos, a la espera de infantes agonizantes, pero la Iglesia Católica no creó un fondo para combatir el hambre de esos cuyo nacimiento promovió, pero cuya vida no defendió.
Lo mismo sucede en todos nuestros países, donde la Iglesia Católica es dueña de la generalidad de los patrimonios históricos- artísticos nacionales. Solo en España posee el 70% del suelo habitable de la Ciudad Vieja de Toledo; en Ávila, Burgos o Santiago de Compostela, pero aun así el Estado Español subvenciona a la Iglesia Católica con $3,300 millones de euros anuales.
También el resto de Europa, aunque es laica, subvenciona al Vaticano con $11,000 millones de euros anuales, provocando la broma que circula en todas partes de que Jesús dijo: “Deja todo y sígueme” y el Vaticano: “Dame todo y sígueme”.
Con el segundo tesoro en oro más grande el mundo, después del de los Estados Unidos, el Vaticano tiene grandes reservas financieras en Wall Street, y acciones en corporaciones y capitales por más de $200,000 millones de euros, sin contar terrenos, iglesias, ermitas y bienes inmobiliarios, porque como dicen: no hay ciudad sin catedral, pueblo sin iglesias o monte sin ermita.
Los escándalos del Banco del Vaticano surgieron a la luz pública cuando se comprobó que tenía grandes acciones en corporaciones que explotaban a Suráfrica durante el Apartheid. Recientemente, volvieron a estallar cuando se descubrió como los Cardenales invierten millones de euros de los pobres en palacios y mansiones, siendo el ultimo el poderoso Cardenal Ángelo Becciu, y el jefe de seguridad del Papa, Doménico Gianni, quienes invirtieron la suma de $200 millones de euros en un palacete en Londres.
Además del Banco, el Instituto de Obras de Religión, recibió depósitos en el 2019 por $5,100 millones de euros, 100 millones más que en el 2018. Con acciones en General Motors, IBM, Disney, y empresas de alimentación, servicios, salud y telecomunicación, así como empresas aseguradoras. El instituto tiene un estimado monto de inversiones de $12,000 millones de dólares.
Aun así, la iglesia Católica le exige al Estado Español y a todos nuestros Estados subvenciones, exoneración de impuestos y privilegios que solo en España ascendieron a 250 millones de euros anuales, otra razón por la cual el mal llamado Concordato firmado entre Trujillo-Iglesia, debe desaparecer.
Siempre he dicho que basta un pequeño por ciento de los tesoros del Vaticano para asegurar la vida y educación de la infancia que ya vive. Defender los aún por nacer no le cuesta un chele.
Por: Chiqui Vicioso
luisavicioso21@gmail.com

