PHOENIX. AP. Una de las mujeres heridas en el tiroteo en Tucson regresó a trabajar en la oficina de la congresista Gabrielle Giffords y dijo sentirse feliz de poder estar ahí seis semanas después de que le dispararon en el pecho y la muñeca.
Pam Simon resultó herida en la masacre del 8 de enero en la que también fue herida Giffords y 11 personas más, mientras que murieron otras seis víctimas, incluyendo un juez federal y una niña de 9 años. Giffords se recupera de una herida de bala en la cabeza, en un hospital de Houston.
Ron Barber, otro integrante de la oficina de Giffords, fue herido en el ataque y no ha podido volver a trabajar. Gabe Zimmerman, el director del grupo de contacto comunitario para Giffords, murió en el tiroteo.
Simon regresó a trabajar el martes. Era coordinadora de contacto comunitario y trabajaba directamente con Zimmerman ayudándolo en la organización de un concurso nacional de arte para estudiantes de secundaria, así como atendiendo las preguntas de las escuelas, veteranos de guerra, militares, ancianos y grupos religiosos.
«Todo sigue normal en cuanto a los servicios para los ciudadanos, pero en el lado emocional perdimos a integrantes de nuestra familia en el Congreso», dijo Simon, de 63 años, en declaraciones a The Associated Press el miércoles. «Nuestros corazones están rotos porque Gabe no está aquí y su presencia se siente mucho en la oficina; él es una luz que nos guía».
Simon agradeció a los médicos por salvarle la vida y contó que le dijeron que nunca habían visto una bala viajar tan dentro de alguien sin afectar algún órgano importante. La bala que entró por su pecho le salió por la cadera.
Simon también agradeció a un hombre que le ayudó cuando estaba boca abajo, sangrando en el pavimento. El hombre que estaba de compras puso su suéter bajo la cara de Simon y le habló tranquilamente hasta que llegaron los paramédicos.

