Riad. EFE. Las empresarias saudíes, que tienen inversiones por un valor estimado de 48.000 millones de dólares, luchan todavía por conseguir su plena independencia de los hombres en un reino conservador que aplica el wahabismo, estricta versión del islam suní.
Su emancipación comenzó en 2004, cuando el Gobierno saudí anuló una regla que obligaba a la mujer empresaria a autorizar a un hombre para que la representara ante el Ministerio de Comercio e Industria y otros departamentos. Ahora, las saudíes pueden personarse ante la sección reservada para mujeres en ese ministerio para hacer cualquier gestión necesaria para su negocio. Sin embargo, en la práctica, en muchas ocasiones ellas no pueden dirigir sus propias compañías, ya que se les fuerza a contratar a un hombre para que sea el director del negocio.
La decisión de permitir a las mujeres gestionar sus asuntos ante el Ministerio de Comercio e Industria en lugar de tener a un representante masculino no ha resuelto el problema, dijo a Efe Samira Sueif, una mujer de negocios saudí. Sueif se queja de que otros ministerios todavía exijan a las mujeres que autoricen a un agente masculino para representarlas, porque no tienen departamentos exclusivos de mujeres.
Además, el Ministerio de Comercio e Industria insiste en que el director de la compañía propiedad de una mujer sea un hombre, denunció esta empresaria. Sueif encabezó en septiembre pasado un movimiento de empresarias y activistas de derechos humanos para presionar al Ministerio de Industria a poner fin a esa norma. Hablamos con el ministro en persona.
