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 En Alepo, los civiles aplastados entre los escombros de sus viviendas

 En Alepo, los civiles aplastados entre los escombros de sus viviendas

ALEPO, Siria, 29 Ago 2012 (AFP) – En el hospital de Alepo, los cuerpos de mujeres y de niños desfigurados, encontrados entre los escombros de viviendas desmoronadas, son prueba de la violencia de los combates y de los bombardeos en los barrios residenciales de la segunda ciudad de Siria.

 «La mayoría de las víctimas son civiles que murieron en el derrumbe de edificios», explica Abu Abdu, cirujano del hospital Al Shifa.

 La morgue recibió cuatro cuerpos el martes, incluidos los restos de una mujer y de un joven rescatados de entre los escombros de su casa cuyo techo se hundió.

Otras 17 personas resultaron heridas en los bombardeos, incluida una niña atrapada bajo una lluvia de esquirlas de obuses en una escuela infantil, según fuentes médicas. El hospital también trató a un rebelde con una bala en el estómago, disparada por un francotirador.

En 48 horas, los médicos de Al Shifa trataron a 69 civiles heridos y registraron 15 muertes.

 Según un médico, el número de muertos en Alepo es mucho más importante, los registros del hospital no incluyen los balances de las clínicas o de los hospitales de campaña.

«Los balances dados por la televisión no reflejan la realidad, el número de víctimas en Alepo es mucho más elevado», afirma el doctor Abu Ismail.

Estima que murieron 25 civiles diariamente de media desde que la ciudad, pulmón económico del país situado en el norte de Siria, se convirtió en campo de batalla entre el ejército y los rebeldes hace más de un mes.

 «Recibimos todo tipo de víctimas, heridas por todo tipo de armas», explica Um Suheib, un voluntario. «Queremos que nuestro niños y nuestros civiles estén seguros. Que las fuerzas armadas se enfrenten y nos dejen tranquilos».

Pero las tropas del régimen y los rebeldes luchan en la calles pavimentadas de la Ciudad Vieja con líneas de frente que se mueven a diario en función de los desplazamientos de los puntos de control y de los francotiradores.

El comandante de la brigada rebelde Al Khatab explica que los combates en la Ciudad Vieja han costado la vida a cuatro hombres en tres días, la mayoría tiroteados por pistoleros emboscados.

Dice estar seguro de que las fuerzas del régimen han perdido a «muchos hombres».

«La mayoría de las víctimas son civiles porque el ejército ataca zonas residenciales», dice, sin querer dar su nombre.

Solo en el mes de agosto, las panaderías han sido alcanzadas «al menos siete veces» por disparos de obuses, matando cada vez a varias personas cuando los habitantes hacen cola para comprar el pan, según los médicos.

El último ataque a una panadería dejó el domingo 11 heridos graves, según las mismas fuentes.

En apenas una hora, el martes se oyeron más de 15 explosiones en la ciudad.

Los enfrentamientos se concentraron en el barrio de Maysalun, bordeando la Ciudad Vieja, y en Bab al Nayrab en la carretera de un aeropuerto militar con el mismo nombre.

En el suroeste de la ciudad, donde el ejército lanzó una gran ofensiva en las últimas semanas para recuperar los barrios rebeldes, las líneas del frente eran también fluidas.

Los restos de autobuses carbonizados bloqueaban las calles controladas por los rebeldes y las piedras y los neumáticos delimitaban los sectores controlados por las fuerzas gubernamentales.

El ejército retomó el barrio de Saladino pero el sector vecino de Saif al Dawla sigue en manos de los rebeldes.

En el centro de la ciudad, una nube de humo se elevaba sobre la ciudadela, inscrita en el Patrimonio Mundial, mientras que a la sombra de uno de edificios históricos del mercado, unos rebeldes limpiaban y cargaban sus viejas kalashnikovs.

«Hay enfrentamientos en esta ciudad cada segundo», afirma Abu Ala, un combatiente rebelde. «Nunca sabemos dónde va a estallar».

El Nacional

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