Cuando el precio del arroz importado, el principal alimento de los haitianos, se duplicó en los primeros mes de 2008, se desató una crisis que produjo la destitución del primer ministro Jacques-Edouard alexis. Estamos pagando las consecuencias de veinte años de opciones equivocadas y malas decisiones políticas dijo el presidente René Préval en un discurso transmitido por televisión el 9 de abril, el tercer día de protestas y disturbios en toda la capital. Se refería a la importación de productos alimenticios básicos, principalmente arroz, que se inició a fines de los años ochenta y que hoy se considera responsable del deterioro de la agricultura local.
El ganado es fundamental para los pequeños criadores haitianos, ya que poseer una vaca en el vecino país es lo que más se parece a una cuenta de ahorros para los dominicanos. Después de las tormentas tropicales del pasado año, organismos internacionales abrieron programas que ayudan a los haitianos producir la tierra y pescar con algo de eficiencia.
Recordamos a los haitianos que la crisis alimentaria es mundial, los instó a luchar por volver a ser autosuficientes en la agricultura.
La población de Cité Soleil es muy vulnerable a la crisis. Es la barriada más grande, más pobre y más notoria de Haití, un vasto con junto de chozas y casas de barro en el que han terminado muchos agricultores y sus familias, la última parada en su desesperado viaje a lo que supuestamente debió haber sido una mejor vida en la capital del país.
Cité Soleil no parece ser el lugar más apropiado para tratar de revivir la producción de alimentos en el país, pero con la ayuda de un programa de desarrollo participativo implementado por la Fundación Panamericana para el Desarrollo (FUPAD), Johnny Jeudi, que nació en Cité Soleil, cree que puede hacerse.
Jeudi, que tiene 36 años, vive con su esposa y sus tres hijos en Noruega, una parte del gueto situado entre el mar y el canal del alcantarillado. Desde hace seis años es presidente de la asociación de pescadores de Cité Soleil, una organización que ayudó a crear a mediados de los años noventa cuando los pescadores locales decidieron unirse después de que uno de ellos murió en el mar durante una tormenta.
Desde entonces, las actividades de la asociación se interrumpieron varias veces en distintas ocasiones, cuando las pandillas hicieron cada vez más difícil la vida en el barrio. Las pandillas no nos dejan celebrar reuniones. Aunque nunca desarrollamos actividades políticas, temían a cualquier grupo que fuera capaz de reunir tanta gente.
Mantuvimos la organización contribuyendo cinco o diez gourdes cada uno (diez o veinte centavos de dólar) lo que nos permitió mantenernos unidos, que fue lo que lograron. De los alrededor de 3,000 pescadores que viven en Cité Soleil, a la asociación pertenecen actualmente más de 500 miembros.
Hoy día la asociación cuenta con una nueva oficina en el recientemente terminado mercado de pescadores construido con la ayuda de la Misión de las Naciones Unidas en Haití (MINUSTAH. El edificio tiene una gran sala que los pescadores están ansiosos de poder empezar a utilizar, aunque todavía no tiene electricidad. Los pescadores realizaron un gran esfuerzo por mantener la organización con vida, y ahora quieren dedicarse de lleno a la actividad que más les intensa: la pesca. Junto con más de 180 otras organizaciones populares de los barrios de Cité Soleil y Belait, la asociación de pescadores participa en el proyecto urbano piloto de desarrollo participativo del gobierno haitiano financiado por el Banco Mundial e implementado por FUPAD. Las organizaciones presentan proyectos locales de desarrollo que son seleccionados por una asamblea comunitaria que decide cuáles recibirán financiamiento. Uno de los primeros proyectos seleccionados en Cité Soleil fue un plan de modernización de la pesca, que recibió una donación de 18,000 dólares. Con esos recursos, la organización de Jeudi pudo adquirir un congelador y un generador y terminar los trabajos en la sala de refrigeración. También pudieron adquirirse equipos de pesca, como redes, anzuelos y líneas, además de dos motores y cuatro barcos pequeños.
Los pescadores que no son dueños de sus propias embarcaciones y redes ya están en condiciones de hacerse a la mar utilizando los equipos de la organización. Jeudi espera que pronto estarán en condiciones de recoger cientos de libras de pescado por semana, y los restaurantes y supermercados de la ciudad ya se han puesto en contacto con la asociación para comprar en forma regular grandes cantidades de pescado fresco.
Lejos de Cité Soleil, la planicie que rodea a la ciudad de Les Cayes en el sur del país, ha sido tradicionalmente una de las regiones agrícolas más productivas de Haití. Su intrincada red de canales de riego fue iniciada hace 200 años por los colonos franceses, aunque durante décadas es poco lo que se ha hecho por promover la producción agrícola de la región.
Meses después de que estallaran los primeros disturbios en protestas por el elevado costo de los alimentos y que el presidente Préval prometiera reconstruir la producción agrícola del país, pocos son los cambios que han experimentado los pequeños agricultores del sur, muchos de los cuales consideran que ya no pueden confiar en los programas del gobierno.
Sin embargo, varios de los proyectos seleccionados en el programa de desarrollo participativo tienen por objeto ayudar a los pequeños agricultores haitianos a incrementar sus ingresos y mejorar su calidad de vida proporcionándoles los medios y los recursos necesarios para producir más y en forma más eficiente
Louis Ernest Mogéne, coordinador del grupo de Agricultura Dubreuil en acción ha experimentado desde hace tiempo la falta de inversión y conoce muy bien la sensación de abandono que se sienten los agricultores.
Hace unos meses, sin embargo, el grupo recibió una donación de 17,500 dólares, destinada a un proyecto ganadero en su comunidad.
(Reproducido de la revista de la OEA Américas, Febrero 2009).

