La Constitución manda que Danilo permanezca hasta el año 2020.-
Un grupo de desorejados, que trata de esconderse bajo el disfraz de intelectuales, para ocultar sus intenciones partidarias, ha osado pedir públicamente la renuncia del presidente Danilo Medina, bajo el alegato de que este recibió financiamiento del extranjero para su campaña electoral del 2016, cuando fue reelecto para el cargo con el voto afirmativo de más del 66% de los ciudadanos que acudieron a las urnas el 15 de Mayo de ese año.
Nuestro ordenamiento constitucional dispone que los funcionarios electos debidamente, y proclamados por la Junta Central Electoral, duren en sus funciones cuatro años, por lo cual el mandato del actual Presidente de la República concluye el 16 de Agosto del 2020.
Y los autores de la insólita propuesta, demuestran no solo poco juicio y cordura, por lo que ameritan de urgente atención siquiátrica, ya que inventan una excusa pueril para presentarla, sino que se inclinan porque se haga tabla rasa de la Carta Magna votada en el 2010, y se constituya un régimen provisional para que organice los eventuales pero imposibles comicios con que ellos sueñan, y que la inmensa mayoría de la población rechaza tajantemente.
Semejante desaguisado no solo destruiría la institucionalidad vigente, sino que sumiría al país en un desorden y un caos que harían a la República Dominicana poco menos que invivible, ante cuya imposible eventualidad les ha salido al frente nada menos que el presidente de la Junta Central Electoral, el probo magistrado Julio César Castaños Guzmán, quien tajantemente ha dicho que jamás se prestaría a organizar unos comicios surgidos de un lío de semejante naturaleza, agregando incluso que una maldición divina podría caerles encima a los autores de la propuesta y extenderse hasta a sus descendientes.
En todas las democracias del mundo hay disidentes, que no están de acuerdo con sus gobernantes, o sueñan con sustituirlos en el poder, lo que es totalmente legítimo, siempre que se mantengan dentro de los límites trazados por la constitución y las leyes, lo que no es el caso que aquí comentamos.
Entendemos que en cualquier país los partidos coloquen sus apetencias o aspiraciones por encima de los de sus contrarios, pero esto no puede llegar al colmo de incitar a que se violen los preceptos constitucionales vigentes, y se sueñen con aventurerismos que se puede saber donde comenzaron, pero nunca donde concluirán, ni de qué forma…
Y hasta el próximo domingo, con más Jerez
y más Whisky

