La recién designada embajadora de Estados Unidos en nuestro país, Robin Bernstein, arribó a Santo Domingo el pasado jueves en horas de la tarde, aunque previamente había anunciado en un discurso grabado en Washington y que su sede diplomática había previamente difundido en esta capital que, durante su gestión se propone desarrollar una amplia agenda de actividades que se centrará en los tradicionales vínculos que siempre nos han caracterizado.
La señora Bernstein citó entre esas actividades la seguridad ciudadana, la educación y la salud pública, así como el crecimiento económico, además de la resiliencia a los fenómenos naturales que con frecuencia nos azotan, así como su asistencia a nuestro desarrollo industrial, al igual que los valores democráticos que predica y practica, ya que es una firme creyente en la democracia por medio del entendimiento cultural.
Amiga personal del Presidente Donald Trumph, a cuyo triunfo electoral contribuyó con sus actividades empresariales y comunitarias, la embajadora Bernstein se definió como una judía norteamericana y que como tal comparte con el pueblo dominicano los valores de la fe, la familia y la libertad religiosa
En su discurso naturalmente en Ingles, salpicado por frases en español, como esa ´´de que nos veremos en el campo de juego”, sin dudas refiriéndose al béisbol, que junto al football, son dos de las grandes pasiones deportivas de ese gran pueblo.
Bajo la presidencia del señor Donald Trumph, los Estados Unido se han propuesto reconquistar su condición de primera potencia mundial, que habían ido perdiendo lentamente a manos de países cuyos salarios son 5 y 6 veces más bajos que los que se pagan en Estados Unidos, como China y México, así como Tratados de Libre Comercio firmados por anteriores gobiernos lo mismo Demócratas que Republicanos.
El gobierno del Presidente Danilo Medina se ha caracterizado, desde sus inicios el 16 de Agosto del 2012, por el apoyo ilimitado que ha prestado en el campo internacional a los Estados Unidos, que no solo es nuestro primer socio comercial, sino además la fuente desde donde provienen las multimillonarias remesas que envían nuestros compatriotas, que allí constituyen un sector de cientos de miles de hombres y mujeres que son un ejemplo de laboriosidad y respeto a las leyes de la gran potencia del norte.
Así es que en nuestra calidad de ministro consejero de la embajada Dominicana en Haití damos a la distinguida embajadora Bernstein la bienvenida más cordial y generosa, brindando de antemano por el éxito de su delicada misión.

