Por JEREZ WISKHY
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Para finales de la presente semana habrá por lo menos 80 aspirantes a integrar la Junta Central Electoral, número que resulta insignificante en vista del mandato constitucional que ordena que todos y cada uno de los ciudadanos dominicanos pueden aspirar a dichos cargos.
Pero resulta que la misma Carta Magna exige a cada aspirante la facultad de integrar el Máximo organismo Electoral, lo que limita el número de aspirantes al disponer como prerrequisito fundamental el ser abogado de profesión y carecer de antecedentes judiciales.
Desde las elecciones del 20 de diciembre de 1962, que presidió el ya fenecido y ejemplar ciudadano Don Ángel María Liz, entre otros la JCE ha sido encabezada por los ciudadanos DR. Luis Arias Núñez, Hugo Álvarez Valencia, Manuel Ramón Ruiz Tejada, Roberto Rosario Márquez, Nelson Gómez, Manuel Ramón Morel Cerda, Caonabo Fernández Naranjo, César Estrella Sadhalá, entre otros.
Es punto menos que imposible que para encabezar el máximo tribunal de comicios aparezca algún ciudadano que un momento de su vida adulta haya carecido de militancia partidaria, simpatías políticas o inclinaciones personales hacia alguno de los aspirantes con quien haya coincidido a lo largo de su existencia.
Por eso la casi totalidad de los ciudadanos coinciden en que para encontrar aspirantes con esas condiciones de no militancia, no simpatía o desconocimiento del aspirante habría que ir a buscar a los integrante de la JCE a Suiza, o los países escandinavos.
A nuestro humilde criterio bastaría que los aspirantes sean de reconocida probidad, contrario a lo que sucede ahora, que la mayoría de nuestros compatriotas carecen de Iris y llevan un signo de peso en los ojos, estando siempre dispuesto a favorecer con sus iniquidades a quienes mejor compensación les ofrezcan.
Falta mucho para los comicios del 2024 ya que apenas el Presidente en ejercicio, que tomó posesión el pasado 16 de agosto lleva hoy domingo 35 días en el cargo y todavía apenas si ha iniciado el cumplimiento de las promesas que hizo al pueblo en su pasada campaña electoral.
La verdad monda y lironda es que aquí sobran gente dispuestas a hacer el sacrificio de asumir la Jefatura Del Estado lo que implica que los partidos políticos pululen como los ventorrillos en los barrios y en la próxima reforma constitucional, hay que buscar una fórmula en que para presidir la Junta Central Electoral o formar un nuevo partido político haya nuevas y mayores exigencias para evitar el triste espectáculo de que haya tanta gente tratando de aspirar a la Presidencia de la República aunque carezca del más mínimo mérito para ello, formen un partido con una veintena de sus más cercanos familiares y amigos.
Creo que ha llegado la hora de que la Junta Central Electoral deje de ser botín para enriquecer a unos cuantos privilegiados.

