Made in RD
El año nuevo lo esperamos en el centro de Francia, con una fiesta entre amigos muy particular. Luego fuimos a París y a Bruselas y cuando el año llevaba 10 días volví con ganas al país que me vio nacer y fue maravilloso encontrarme de nuevo con los que amo y me aman.
Luego tomamos avión a Puerto Rico y de ahí un crucero por el Caribe: San Martín, Tobago, Barbados, Dominica y 10 días después, feliz de volver a República Dominicana, con todo y apagones, con los excesos de la molestosa polítiquería y con todo lo que nos falta y nos sobra. En Verano en familia recorrimos medio europa en 40 días y fue mucho más de lo que siempre soñé: Venecia, Mónaco, Los Castillos de la Loira en Francia, Los Alpes austríacos, Valles y lagos en Alemania, la Capital de Bélgica, las maravillas de Gaudí en Barcelona, en fin. En cada país grandes maravillas y mucho que aprender de cada cultura y mientras más conocía más ganas teníamos de conocer, pero siempre me dio ganas de volver, de estar entre los míos, de volver a Cotuí a besar a mi madre, compartir con mis hermanos y saber que estoy cerca de la gente con quien crecí. En Septiembre nos pusimos en contacto con la cultura maya en Guatemala. Visitamos los mercados artesanales en Chichicastenango, el Lago de Atlitlán, Antigua con su volcán vivo y muchas otras bellezas de este país centroamericana. A la semana de nuevo en nuestro terruño, del que nunca quisiera partir por mucho tiempo, el que siempre extraño cuando estoy lejos aun me sienta como en el paraíso. Fueron muchos destinos. Panamá con su impresionante canal, sus malls llenos de estranjeros en busca de buenos precios, vieja Panamá con sus ruinas, sus islas llenas de indígenas, en fin. De Panamá fuimos a Costa Rica y allí disfrutamos de la naturaleza viva mientras caminábamos por senderos y puentes colgantes en medio de la selva. De Costa Rica volvimos a vivir entre los nuestros Navidad y Año Nuevo.

