Sirvienta, feliz sirvienta
Brasilia. Brasil. Yo soy empleada doméstica en Brasil y estoy felíz de serlo. Cómo no estarlo si es una gran oportunidad de hacer algo nuevo y distinto. La ocasión de hacer una actividad que siempre quise hacer en mi país y que nunca hice por estar metida en mil cosas para sobrevivir como periodista. Hoy y todo este fin de semana encarnaré a Adelcisa, una joven doncella muy mona que sirve en la casa del acaudalado español Felipe Arévalo.
Es lindo hacer cosas nuevas cuando ya no se es tan joven, es terapéutico, satisfactorio y enriquecedor. Por segundo año consecutivo subo a las tablas con un grupo de personas que al igual que yo no son actores ni actrices. Somos profesionales de diversas áreas que estando fuera de nuestros países hacemos teatro tan solo por amor al arte y de camino, para promover el español en un país donde se habla otra lengua.
Esta vez la pieza escogida fue “Los ladrones somos gente honrada” de Enrique Jardiel Poncela, una obra muy cómica de 1941, en la que se transmite un mensaje muchas veces repetido en nuestra socieda: Los ladrones profesionales en el fondo, puede que resulten ser más honrados que los grandes señores. La obra se presentará jueves, viernes y sàbado bajo la dirección de Carmen Rodríguez y la coordinación de Rosa Sánchez-Cascado, con el apoyo del Instituto Cervantes.
Mi agradecimiento a los españoles residentes en Brasilia por permitirme ser parte de este lindo proyecto que inició hace varios años por iniciativa de José Suarez. Será una de las mejores experiencias que me llevo de mis años en Brasil.
Ojalá crezca y se expanda hacia otros grupos esta propuesta de aportar al teatro, una idea que nos tomamos muy en serio todos y que bajo ninguna circunstancia busca competir ni desplazar a los profesionales del teatro. Por el contrario, Es puro respeto y amor al buen arte.

